Categoría: Última hora

La Fundación Gypaetus sabe que la trashumancia y la ganadería extensiva contribuyen a la conservación de la biodiversidad y de las tradiciones y profesiones del medio rural;  quiere que el sector haga suya la ambiciosa iniciativa de recuperar el quebrantahuesos para los cielos andaluces y pretende involucrarse en las tareas cotidianas del colectivo ganadero para mejorar el conocimiento de sus inquietudes y dificultades y arrimar el hombro en la medida de lo posible.
La actividad trashumante cuenta hoy con ganaderos incondicionales que mueven a su ganado por las vías pecuarias, salvando obstáculos, lamentando dificultades y asistiendo a las modificaciones del paisaje rural aunque conscientes de la contribución a la conservación del patrimonio natural e inmaterial. Una vez más la Fundación Gypaetus vivió de cerca la aventura de los pastores que dirigen a su cabaña hacia pastos óptimos. Manuel del Barco les acompañó en un viaje que quedó resumido en dos capítulos, este es el último, de su cuaderno de campo.

La trashumancia en Jaén con la Fundación Gypaetus.

DÍA 2

El rebaño es vigilado de día y de noche por los pastores y por perros mastines. Los perros mastines, desde muy antiguo, han sido un componente clave para la defensa del ganado frente a los predadores silvestres. Tras la desaparición del lobo, muchos ganaderos decidieron eliminar a los mastines de los rebaños pensando que ya no había peligro pero, muy lejos de ello y aun no siendo un gran predador, actualmente el zorro ocasiona algunas bajas en los rebaños, sobre todo en las parideras y principalmente a aquellos que  dejan a los corderos pastar con el rebaño o a aquellos rebaños que no tienen mastines. Para Eustaquio y Domingo sus mastines son sus ojos y los protectores del ganado. Con su presencia el zorro no se atreve a entrar, no obstante, cuando sus ovejas van a parir permanecen encerradas en las naves para evitar riesgos.
Antes de que amanezca nos ponemos en marcha. Eustaquio ha reunido el rebaño y todo está preparado para  la segunda jornada de trashumancia. Esta vez bajamos por la “Cuesta de Hornos el viejo” y pasamos por “Los Saleros” para descansar cerca de Cañada Morales,  en un lugar llamado la “Tinada de Cañada Morales” o el “Ejido de la Tinada”.
Durante el trayecto comprobamos cómo las vías pecuarias no son respetadas, encontrando otro problema añadido a la dureza del camino: una carretera ha sido trazada por el lugar por donde el ganado tiene que pasar, así que hay que tener mucho más cuidado e ir parando a los vehículos para que dejen paso al rebaño. Durante nuestro trayecto esto ocurre en múltiples ocasiones y Eustaquio recuerda como hace unos años un vehículo no respetó la señalización de la vía pecuaria y arrolló al rebaño  causando la baja de 5 ovejas y de un perro carea y poniendo en peligro la vida de los pastores que tuvieron que saltar a la cuneta para no ser arrollados.
En “la Tinada de Cañada Morales” y repuestas las fuerzas, decidimos continuar con nuestro camino ¡y qué camino! Por delante,  la “Cuesta de Cañada Morales” hasta llegar a la “Cruz de los nudos” y a partir de ahí, un llaneo y un descenso hasta nuestro refugio nocturno  de la “Hoya de los caballeros”. En la cuesta, los animales empiezan por primera vez a mostrar signos de cansancio y es un problema pues, en el lugar donde estamos, no hay posibilidad de recoger al animal y montarlo en el coche por lo que debe quedarse atrás y ser recogido por algún otro pastor que pase por ahí.

DÍA 3

Comienza pronto  y, como siempre, con el rebaño preparado por Eustaquio y dispuesto para la marcha.  Este día sufrimos la baja de una oveja que, al parecer, sufrió un tirón muscular y no pudo mover los cuartos traseros. Decidimos montarla en el remolque y seguir la marcha con el resto. Poco después de la partida, comprobamos que algunas de las ovejas cojean, algo normal al principio ya que sus patas están aún frías y el camino pasa factura.
Hoy pasamos por La lancha, posteriormente nos enfrentamos a un paso que ya, desde el primer día, los ganaderos advertían de su dificultad para el ganado y para las personas. A continuación paramos en el “Collado de Juan Santilla” y bajamos por la “Cuesta de los pozos” hasta nuestro campamento de la tarde, ya en campiña: “el Cornicabral”, en el polígono industrial de Beas de Segura.

Los Portillos

Los Portillos

Efectivamente “Los Portillos” tiene fama merecida. Es un paso estrecho, con fuertes pendientes, con peligro de despeño para el ganado y, lo que es peor,  para las personas.  En el interior existe una pendiente muy pronunciada por donde bajamos “a rastra culo”. Las ovejas ahí dan saltos de un metro y medio y hay que estar pendientes para que no se desorienten porque sería casi imposible volver a integrarlas en el rebaño.
Pasado “Los Portillos” sólo queda un paso complicado, esta vez por  su estrechez: la “Cuesta de los Pozos”. Ya metidos en un mosaico mixto de cultivos de olivar, cereal y monte, comprobamos como aquí la vía pecuaria es atacada por todos los flancos. Alambradas de espino, algunas de ellas rotas, un peligro para el ganado y los pastores;  también el estrechamiento de la vía debido a su mala conservación y construcciones dentro de la misma. El respeto por el dominio público es escaso y no sólo eso, es igualmente escasa la solidaridad hacia aquellas personas que realizan un esfuerzo tan grande para mantener su forma de vida y tradiciones que, poco a poco, van desapareciendo.

Grupo de ovejas atrapado por una alambrada

Grupo de ovejas atrapado por una alambrada

 

DÍA 4

En nuestro último día de trayecto salimos, como siempre, muy temprano y con el pensamiento puesto en el punto de destino, la finca de Pedro Tito en Santisteban del Puerto. Debíamos  atravesar el río Guadalimar a la altura del “Puente Mocho” después, pasar por “Campo Redondo”, “Los Campillos”, comer en el collado de Castellar y transcurrir más tarde por la vega de Castellar, hasta la finca.
Se levantó un día soleado aunque algo frío y después de atravesar dos rotondas en Beas de Segura, entramos en la vereda de “Campo Redondo”. Está deslindada y señalizada por lo que no es difícil saber por dónde tienes que ir. Días atrás los cordeles no estaban señalizados y nuestra guía era el conocimiento de los que ya habían pasado y la intuición del que desconocía el trayecto.
Las vías pecuarias se dividen, en función de la importancia que tienen y de su anchura, en cañadas reales (75 m de anchura), cordeles (38m de anchura) y veredas (21 m de anchura). La expedición pasó por cuatro vías pecuarias: el cordel de “Hoya Herreros”, el cordel de “Hornos el Viejo”, la vereda de “Puente Mocho” y la vereda de “Campo Redondo-Santisteban del Puerto”.

Puente romano con seis arcos

Puente romano con seis arcos

Pronto estábamos sobre “el Puente Mocho”, un puente romano de cien metros de longitud y 6 arcos, situado sobre el río Guadalimar entre los términos municipales de Chiclana de Segura y Beas de Segura y paso obligado para el ganado hacia la vereda de Campo redondo.
Pasamos Campo Redondo y Los Campillos por el centro urbano creando una gran expectación, para el almuerzo nos esperaba una grata sorpresa junto con algunos conocidos de nuestros compañeros de trayecto. Humeaba un guiso caliente preparado por ellos mismos, que con todo gusto supimos hacerle honor. Es extraordinario el ambiente que se crea entorno a los ganaderos trashumantes y es lógico que a medida que nos acercamos a nuestro destino, los conocidos sean más y el ambiente entorno al rebaño crezca pues amigos y familiares de la otra mitad estacional de sus vidas, están esperando su llegada.

Con la familia, a la llegada

Con la familia, a la llegada

Nos acercábamos al final del trayecto, el sol se ponía y había que llegar antes de anochecer. Con paso firme y por la vega de Castellar, un punto donde la vía pecuaria guarda en mayor medida sus características y dimensiones, aceleramos el paso y un poco antes de oscurecer el rebaño llegó al lugar donde pastarán durante siete meses, un lugar muy diferente donde permanecen los cinco meses restantes.
Dejaron los nutritivos pastos de la abrupta  alta montaña de Santiago de la Espada, para pacer tranquilamente sobre los salientes pastos de las despejadas dehesas de Sierra Morena. Bellotas, gramíneas, leguminosas y, en general, una gran variedad de especies de plantas son las que ahora mantienen a una cabaña de 30.000 ovejas que, con sus bajas, alimentan a muchas especies de aves necrófagas (buitre leonado, alimoche, quebrantahuesos, cuervo, corneja, urraca,  etc.)  y que ahora, en su nueva estancia, alimentan a éstas y a otras especies como el buitre negro. Mientras tanto, el quebrantahuesos mira de reojo desde sus zonas de campeo de alta montaña, el regreso de los trashumantes que consigo llevan tradición, cultura y centenares de años de duros caminos recorridos, esperando que esa costumbre no se extinga y así puedan compartir ambos un futuro prometedor.

AGRADECIMIENTOS

Tono, liberado en Andalucía en 2006

Tono, liberado en Andalucía en 2006

La Fundación Gypaetus agradece a Eustaquio García, Domingo López (padre) y Domingo López (hijo) su buena disposición a nuestra participación en sus jornadas de trashumancia. A Eustaquio en particular su amabilidad y el haber compartido conversaciones que estoy seguro que serán de gran interés para la ganadería y para el futuro del quebrantahuesos.  A Domingo López (hijo), agradezco la segunda noche de acampada que nos hizo tener un gran tercer día de trashumancia y a Emilio también por su compañía y porque me ha demostrado que es un pastor excepcional, así como albañil, electricista… También a todas aquellas personas que he conocido en el trayecto, que han sido muchas, y que me han permitido contarles brevemente cual es el cometido de nuestro trabajo y la problemática que conlleva la conservación del quebrantahuesos en Andalucía.

TRASHUMANCIA CAPÍTULO 1

La trashumancia

El movimiento de ganado en busca de mejores pastos existe desde que el hombre domesticó animales herbívoros, abandonó la caza como modo de vida y se dedicó a la ganadería. La trashumancia, en España alcanza su mayor esplendor con Alfonso X “El Sabio” que organiza la ganadería y la agricultura en el Cuaderno de las Leyes de la Mesta, en 1273.

Aunque con menor apogeo hoy persiste el traslado del ganado a pie aunque, por falta de recursos humanos, muchos ganaderos utilizan el transporte por carretera para dirigir a sus rebaños hacia los pastos estacionales.

La trashumancia en Jaén con la Fundación Gypaetus

No es la primera vez que la Fundación Gypaetus comparte con pastores jornadas de trashumancia a pie. El episodio más reciente surgió un día de septiembre cuando, pasando por los campos de Hernán Perea, nos encontramos con un ato (rebaño) de ovejas bastante gordas.

A finales de verano los pastos allí son pobres y secos y pensamos que los ganaderos ya alimentaban con pienso a las ovejas. A dos de ellos, Eustaquio y Daniel, que sacaban agua de un pozo, les preguntamos el porqué de la robustez de los animales y la respuesta fue que los pastos de los Campos de Hernán Perea aunque secos, eran muy nutritivos.

Semanas después en un nuevo encuentro con Eustaquio cerca de Don Domingo, valoramos la posibilidad de prestar nuestra ayuda acompañándole durante el trayecto que tenía que hacer con el ganado desde la zona donde pasta en verano hasta los pastos de invierno, es decir, desde Los campos de Hernán Perea hasta Santisteban del Puerto. Y es así como se va fragua la idea de que la Fundación Gypaetus, una vez más, colabore con los ganaderos trashumantes.

Cuatro días

Nuestra aventura comienza en la “Tinada del Tuerto” aunque la ganadería había salido bien temprano desde La Matea. Era un día gris, con espesa niebla, caía agua-nieve y ante estas circunstancias meteorológicas, algunos de los pastores tuvieron que ir a cambiarse de ropa.

Pretendían trasladar a pie, por las veredas y cordeles que van desde Los campos de Hernán-Perea hasta Santisteban del Puerto, a un rebaño unido de ovejas propiedad de los Domingo López (padre e hijo) y de Eustaquio García, tres ganaderos residentes parte del tiempo en la zona de Santiago de la Espada (La Matea y Poyo Catalán) y parte en término municipal de Santisteban del Puerto (finca de Pedro Tito y la Casería de San Luis). Acompañando en esta travesía, Emilio un joven de 22 años de edad y Manuel del Barco, técnico de la Fundación Gypaetus.

 

De derecha a izquierda Curro, Domingo, Eustaquio, Emilio y Félix.

De derecha a izquierda Curro, Domingo, Eustaquio, Emilio y Félix.

 

 

Durante el primer día de trashumancia, el 24 de noviembre de 2011, las ovejas salieron de La Matea y cogieron el Cordel de la hoya de herreros para ir a descansar junto a la tinada del tuerto. Después partimos por el Cordel de Hornos el Viejo (que atraviesa la montaña por un riscal con bastante desnivel), para reposar un lugar próximo a la carretera nueva de Hornos de Segura llamado Hoya Morena.

En la trashumancia las prisas no son buenas, el ganado está acostumbrado a pastar tranquilo. Durante los días que se tarda en llegar a los nuevos pastos, el movimiento es continuo, las caminatas no terminan y los animales sufren de agotamiento; por ello, hay que ir tranquilos. El buen pastor está pendiente de todo de día y de noche. En el trayecto tienen que ir sujetando al rebaño para que no se adelante mucho y revisar la retaguardia para que ningún ejemplar se quede rezagado, por lo cual es necesario llevar un mínimo de dos pastores, aunque algunos atrevidos son capaces de llevarlo solos.

Durante esta primera jornada Eustaquio relató algunos de los problemas que suelen surgir en el camino como la presencia de cercados de alambre puestos por agricultores para proteger los cultivos del ganado. Algunos cultivos están sitiados al margen o dentro del límite de la vía pecuaria y cuando una oveja entra por la alambrada queda separada del rebaño y hay que estar atento para ayudarla a salir por lo que la persona que dirige el rebaño debe parar la marcha hasta sacar a las que se han quedado atrapadas por la alambrada.

 

 

Alambrada dentro de la vía pecuaria

Alambrada dentro de la vía pecuaria

 

 

Ya en nuestra primera noche comprobamos que la trashumancia es una ardua tarea, las inclemencias meteorológicas hacen mella en nosotros y las temperaturas bajo cero no hacen sencillo estar inmóvil en el lugar. Mientras las ovejas pasan la noche en un paraje que ya conocen de otros años, nosotros preparamos una hoguera que nos servirá para cocinar y calentarnos hasta que decidamos ir al saco de dormir.

Durante la tarde y mientras cenamos surgen las conversaciones entre nosotros y comprobamos que todavía la información se transmite entre generaciones. Preguntamos a Eustaquio si su padre compartió territorio con el lobo ibérico y él nos explica que su padre no pero que su abuelo, sí que lo hizo y que por entonces los lobos atacaban a menudo los rebaños incluso estando el pastor con ellos. Domingo entonces nos sorprende con un dicho que ha sido muy popular cuando había lobos en las sierras de Cazorla, Segura y las Villas y es que, para asustar a los lobos, había que ponerse un cinturón de esparto y dejar caer por detrás un trozo largo para que arrastrara al caminar, así, los lobos no atacaban.

Es curioso que tras dos generaciones y la desaparición del lobo ibérico de estas sierras sobre 1920, todavía se pasen esos conocimientos de unos a otros. También Eustaquio nos comenta que todavía conserva las carlancas de los mastines de su abuelo. Una hoguera siempre reconforta cuando las noches son frías y en el calor…la conversación se animaba.

 

 

Una hoguera siempre reconforta cuando las noches son frías

Una hoguera siempre reconforta cuando las noches son frías

El pasado 2 de noviembre de 2011 tuvo lugar un reencuentro en la sierra de Castril. Cuando Carlos y yo salimos camino del parque natural situado en la provincia de Granada y que tantas alegrías y tristezas ha dado al proyecto, pretendíamos localizar a alguno de los quebrantas que surcan sus cielos. Ambos llevábamos varios meses sin pasar por la pista que va siguiendo el río Castril y fueron muchos los recuerdos que se nos venían a la mente. El estado de la pista mantenía su rugosidad pese al paso del tiempo por ella pero parece que la falta de lluvias durante el verano la ha mantenido en buen estado.

"...pretendíamos localizar a alguno de los quebrantas que surcan sus cielos".

"...pretendíamos localizar a alguno de los quebrantas que surcan sus cielos".

El contacto con los ganaderos de la zona fue muy entrañable e intenso. Nos contaron con entusiasmo cómo días atrás un quebranta, de los “blancos”, sobrevoló sus cabezas observando con detenimiento todo lo que acontecía bajo él. Una experiencia llena de simbolismo y que refleja la estrecha relación de las aves con su entorno y especial con los lugareños de la sierra.

"Nos contaron con entusiasmo cómo días atrás un quebranta, de los “blancos”, sobrevoló sus cabezas observando con detenimiento todo lo que acontecía bajo él".

"Nos contaron con entusiasmo cómo días atrás un quebranta, de los “blancos”, sobrevoló sus cabezas observando con detenimiento todo lo que acontecía bajo él".

Después de recoger las impresiones de nuestros amigos, emprendimos camino para intentar avistar a alguno de los “quebrantas”. Tras mirar todos los rincones de una inmensa pared rocosa que se mostraba frente a nosotros con majestuosidad, una silueta inconfundible apareció en el cielo.  No había duda era “Tono”, su plumaje lo delataba. El ave se posó en una rama seca de un pino y allí nos deleitó con un ritual de acicalamiento y arreglo de su plumaje. Nuestras expectativas estaban más que cumplidas y la visión del ejemplar más adulto de los liberados en Andalucía nos dejaba mudos para no perdernos ningún detalle de ese encuentro. Yo en particular, llevaba desde abril sin ver a “Tono” y su avistamiento me produjo una gran alegría que compensa todo este tiempo de espera.

Sin más, quiero agradecer la hospitalidad de Maricarmen y Gregorio que hacen que un día que a priori podía parecer desapacible e improductivo, se convierta en un día para señalar en la agenda.

Sin más, quiero agradecer la hospitalidad de Maricarmen y Gregorio que hacen que un día que a priori podía parecer desapacible e improductivo, se convierta en un día para señalar en la agenda.

En el seguimiento del quebrantahuesos los datos que transmiten los localizadores GPS son de vital importancia para conocer las costumbres de esta ave. Nos llegan localizaciones a diferentes horas del día; así podemos conocer el área de campeo del ave, si está en vuelo, si está posada, cuáles son los lugares donde pasa más tiempo, donde duerme, etc.

Durante la semana del 26 de septiembre al día 1 de octubre de 2011, íbamos tras los vuelos de Huéscar. Huéscar, un macho de quebrantahuesos liberado en la sierra de Castril en 2010, está sobrevolando la sierra de Segura. Las localizaciones nos llevaban a un dormidero habitual donde acude, tras sus vuelos de campeo en busca de comida o de reconocimiento de la zona. El día 28 de septiembre de 2011 dos localizaciones daban el mismo punto a horas diferentes. Así que nos pusimos manos a la obra para localizar el punto y la respuesta a la pregunta de ¿por qué el ave había estado durante ese tiempo en el mismo punto?. Muchas veces cuando llegas al lugar no encuentras la respuesta y sin más, te marchas. En este caso el trayecto iba a ser largo, soleado y fructífero. Cuando los caminos se acabaron para continuar con el todo terreno, nos pusimos manos a la obra para continuar andando, GPS en una mano, mapa topográfico en la otra, los prismáticos al cuello y mucha crema solar para no achicharrarte con el sol.

Los trayectos a pie no suelen ser aburridos, te vas encontrando fauna de diferentes tipos, cabra montés, ciervo, gamo, pajarillos varios que se cruzan, rapaces, algún que otro reptil, paisajes de diferentes tipos…En este caso, en la sierra de segura y por la zona donde teníamos que movernos, nos encontramos con tomillares de alta montaña, calares con sus típicos pastizales ya secos en esta época del año, bosques mixtos de pino laricio, con sabinas, enebros, algunos espinos, etc.  También, con gente que vive en el terreno como los pastores que desarrollan sus labores cotidianas en los territorios por donde se mueve el quebrantahuesos. Es sorprendente  ver que las ovejas en esta época del año estén gordas, ya que el pasto es escaso y está muy seco pero los pastores dicen que los pastizales de la alta montaña son muy nutritivos aun estando secos.

"...los pastores dicen que los pastizales de la alta montaña son muy nutritivos aun estando secos"

"...los pastores dicen que los pastizales de la alta montaña son muy nutritivos aun estando secos"

Poco a poco íbamos acercándonos al punto donde nuestro quebrantahuesos Huéscar, había estado posado.  Cerca de una tinada “lugar donde los pastores guardan el ganado”, el GPS, daba 6 m del punto y cuando te movías se volvía un poco loco, así que cerca de un arroyo comenzamos a buscar posibles indicios de huesos o cadáveres que hubiese por la zona. Después de cinco minutos buscando ¡ahí estaba!, un circulo con restos del interior estomacal de algún ungulado y restos de plumas de buitre leonado, pero nada del cadáver.

"...¡ahí estaba!, un circulo con restos del interior estomacal de algún ungulado y restos de plumas de buitre leonado..."

"...encontramos el cadáver de nuestro ungulado, en este caso doméstico, una cabra vieja a la cual la dureza de la sierra le ha hecho selección natural..."

Seguimos buscando arroyo abajo, donde nos llevaba el rastro de plumas de buitre leonado, desprendidas por las riñas que éstos tienen al intentar comer y, por fin, encontramos el cadáver de nuestro ungulado, en este caso doméstico, una cabra vieja a la cual la dureza de la sierra le ha hecho selección natural. Probablemente extraviada y enferma, no pudo seguir al rebaño y terminó muriendo en este punto. Pronto fue divisada por los buitres leonados y éstos dieron cuenta rápidamente de los restos cárnicos del cadáver. Quizás con el movimiento de buitres, Huéscar, nuestro quebrantahuesos, se acercó para ver qué había y estuvo posado cerca de los buitres para que cuando éstos terminaran, intentar llevarse algún hueso como menú del día.

Los restos, tanto de los cadáveres de animales silvestres como de los animales domésticos, son muy importantes para nuestras especies amenazadas. En este caso el cadáver de un animal doméstico representa un claro ejemplo de que en el campo y, estando todos los componentes de la cadena alimentaria, no se desperdicia nada, es más, se produce una retirada instantánea del cadáver y con él, las posibles enfermedades que conlleve.  Es un ejemplo claro de que la ganadería extensiva produce efectos positivos en nuestro medio, siempre y cuando la carga ganadera sea la óptima que el medio puede soportar.

Durante la semana pasada nos juntamos en Vadillo un grupo de personas, o más bien de amigos, cuyo referente común es las ganas por aprender y trasmitir su amor hacia una de las más bellas aves que surcan nuestros cielos, el quebrantahuesos.

Curso Vadillo-Castril

Curso Vadillo-Castril

Llegados de todas partes de la geografía española donde se asienta esta ave, así como desde su nueva ubicación centroeuropea desde que se iniciara el proyecto de reintroducción en los Alpes, Austria. Todos hemos pasado cuatro días en perfecta armonía, compartiendo experiencias y vivencias sobre diversos temas, siempre relacionados con el quebrantahuesos y su hábitat favorito: las montañas.

Amigos llegados del norte de España, nos han contado cómo evoluciona la única población salvaje que aún perdura en el continente, la población pirenaica. Gracias a la buena gestión que realizan, todos los años aparecen nuevas parejas que alejan el fantasma de la extinción, que no hace muchos años sobrevolaba nuestras cabezas. Gracias al esfuerzo de muchas personas, esta ave osteófaga, única en el mundo, parece salir poco a poco de ese agujero que le arrastraba a una caída libre sin freno.

cuaderno-campo

Es de agradecer el esfuerzo humano que está propiciando que tanto el proyecto de reintroducción de los Alpes como el de Andalucía, arroje cada vez más esperanza para conseguir el objetivo final, conectar a todas las poblaciones de quebrantahuesos que viven en el arco circunmediterráneo. Estas reuniones nos recargan las baterías para seguir poniendo todas nuestras fuerzas para que el “quebranta” vuele de nuevo en el sur de España.

Ana

Amanece en Cazorla y, con las primeras luces del día, nos dirigimos rumbo a la sierra. Nuestra intención, rastrear los cortados y pedregales que han disfrutado últimamente de las caricias de Blimunda, Tranco y Hortelano.

Por una pequeña senda de cabras, acompañados del silencio y de nuestros pensamientos, llegamos hasta una zona desde donde logramos tener unas impresionantes vistas del Tranco del Lobo. No hubo de pasar mucho tiempo desde que llegáramos hasta poder distinguir la silueta y el plumaje de un quebrantahuesos. Allí estaba, posado sobre una repisa, acicalándose, esperando los primeros rayos de sol de la mañana.

La incertidumbre por no saber de quién se trata hace que todos nuestros sentidos estén centrados en un único objetivo: identificar al ejemplar. Unos, atentos a sus movimientos; otros, mientras tanto, seguíamos rastreando las paredes y barrancos casi sin pestañear. Estábamos de suerte… aunque casi totalmente camuflado por su oscuro plumaje, otro individuo es localizado en una covacha: ¿sería Tranco?, ¿Blimunda?, ¿Hortelano, quizás? La curiosidad nos invade aún más aunque pronto, el secreto mejor guardado del Tranco del Lobo nos es revelado; el primer individuo salta, se lanza al vacío y abre sus enormes alas, mostrándonos sus plumas decoloradas en el ala izquierda.

Se trata de Hortelano, un macho de quebrantahuesos liberado en el año 2010. Éste se dirige hacia el lugar donde está el otro individuo posado, quien viéndolo venir, se anima a alzar el vuelo dejándonos ver su marcada ala derecha. Es Blimunda, una hembra de quebrantahuesos liberada igualmente en el 2010. Juntos, y para el deleite de los presentes, vuelan trazando elegantes cruces en el aire durante unos minutos. Interponiéndose entre ellos danzan buitres leonados. Blimunda, cansada del baile, se retira hasta alcanzar una cueva desde donde divisar el espectáculo. Hortelano, que no tarda en seguirla, se posa en el mismo lugar muy cerca de ella; pero, no mucho tiempo después, vuelve a dejarse caer, coge altura y desaparece tras los cerros del Tranco del Lobo. Blimunda permanecería inmutable, aún durante un tiempo, arreglando sus plumas para finalmente desaparecer como un espejismo ante nuestros ojos.

Tras la función, la emoción se apodera de nosotros y sobre nuestros pasos, regresamos a Cazorla con nuestros pájaros en la cabeza…

Pero lo hacen a máquina y a razón (las jornadas más fuertes) de hasta 1400 ovejas por día. Es la cuadrilla de esquiladores que, desde abril a julio, prepararon para el verano la cabaña ovina de Huéscar, Castril y Puebla de Don Fadrique, pueblos cercanos al Parque Natural de la Sierra de Castril, refugio favorito de los quebrantahuesos liberados por el Programa de Reintroducción Andaluz. Jessica Bernabé con los esquiladores

Sobre las montañas infranqueables, de pronunciados barrancos y cortados vertiginosos del Parque Natural de la Sierra de Castril,  campeaban por esos días Tono y Malena. Tono, el quebrantahuesos viajero, pasa su primer verano desde 2007 bajo cielo andaluz.  Este ejemplar de quebrantahuesos ha cumplido 5 años. Acaba de entrar en la fase de “adulto imperfecto” (5 y 6 años de edad) y ha sido avistado “en compañía”.

Tono vuela junto a Malena, una hembra joven liberada en 2009. Se les ha visto en vuelo, posados, interaccionar y retirarse juntos para pasar la noche. “Este año Tono, no volverá a Pirineos”, afirmaba Juan Francisco Ruiz Alba, técnico de seguimiento de la Fundación Gypaetus.

“Tono, en el verano de 2011, cambió el frescor pirenaico (allí ha pasado los veranos desde 2007 y hasta allí ha viajado en 5 ocasiones para regresar a su zona de liberación) por el “calor” de Malena” y así quedará registrado en los cuadernos de campo del Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía. Un proyecto que, a la vista de los acontecimientos, se adentra en una de sus fases más ilusionantes: la reproducción en libertad de los ejemplares reintroducidos y el nacimiento del primer quebrantahuesos en la Naturaleza. Pasarán años hasta ese momento; la madurez sexual del quebrantahuesos se alcanza entre los 6 y 8 años y Tono tiene 5 pero Malena, 2. No obstante, hay referencias de madurez adelantada y reproducción temprana entre parejas silvestres que hacen albergar esperanzas…Sierra de Castril

Mari Carmen, (Mari)  cambió su residencia de invierno en Fátima (Castril-Granada) por la de verano, próxima al paraje de los Hoyos del Moreno. Subió hasta “la casa de la Sierra” con su marido, Gregorio, sus gemelas de 15 años, el hijo mayor del matrimonio de 17  y con más de quinientas cabras de raza blanca andaluza. Procuran alejar a su rebaño de las altas temperaturas del estío, sobre todo durante la temporada de cría.

Mari recuerda, emocionada, los días del Campo de Voluntariado celebrado en Castril en agosto del año pasado. Los voluntarios, evoca, llegaban al cortijo terminada la jornada de seguimiento de los quebrantahuesos liberados en la cueva de las Canalejas para compartir cenas, risas, historias serranas y todo, bajo un cielo limpio de estrellas ajeno a la contaminación lumínica urbana.

“Nos dejaron un gran vacío cuando se marcharon” relata Mari a la vez que lamenta que este año la liberación de quebrantahuesos haya sido suspendida tras la muerte por veneno de dos de ellos en la zona. “El verano no será lo mismo sin los voluntarios” añade Mari, y subraya su oposición inicial hacia el voluntariado y hacia el proyecto. “Hay que conocer las cosas para valorarlas”, sentencia y “hoy sé que los pájaros (en referencia a los quebrantahuesos) no hacen daño y da gusto verlos volar por la sierra”.

Su hijo, un adolescente de 17 años que asume (porque es lo que hay, aclara su madre) que tiene que pasar sus vacaciones de verano en un cortijo sin las comodidades de Fátima y pastoreando en la alta montaña, vio un quebrantahuesos volando a cinco metros sobre su cabeza. Mari está entusiasmada con la idea de la pareja Tono-Malena y asegura que el primer quebrantahuesos nacido silvestre lo hará allí porque es el lugar preferido por ellos. “Tengo el pálpito” dice esta mujer que vio nacer casi 400 chotos por esos días y esperó que el acontecimiento terminara para dedicarse a pintar sobre tela y cerámica…
Manu, Gregorio y Mari Carmen

Entre tanto en Almicerán seguían cardando lana que, en esta ocasión y después de varios años sin rentabilizarla, vendieron a 25 ctms de € el kilo.
La cuadrilla, cinco esquiladores y tres hombres más atando ovejas y retirando lana, recibió con agrado al personal de la Fundación Gypaetus. Acudieron en su ayuda Jessica, Juan Francisco y Manuel. En ocasiones anteriores también colaboraron los dos voluntarios del programa europeo en el que participa la Fundación. Nicolás (Francia) e Iris (Bélgica)  y tres alumnos en prácticas: Claudia (Italia) del programa educativo Leonardo da Vinci, Ana (Málaga) estudia en la Universidad de Granada un máster en Conservación, gestión y restauración de la biodiversidad  y Antonio se prepara en el Centro de Capacitación y experimentación forestal de Vadillo-Castril (Cazorla-Jaén).

Manuel se ha encargado este año de la temporada de esquileo para todo el ganado de la zona. Los ganaderos desplazaron a sus ovejas hasta un punto determinado y allí les retiraron la lana crecida durante todo el invierno. Manuel es la segunda generación de esquiladores de su familia y desde hace más de 40 años se dedica a este duro oficio que enseñan padres a hijos; aunque su hijo, Francis, tercera generación de esquiladores, asegura que lo ha aprendido solo, “de observar en campañas anteriores”.

Francis tiene 19 años y pronto será padre. En su vocabulario no existen ni redes sociales, ni  ciberespacio, ni nada que tenga que ver con las nuevas tecnologías de la Información y la Comunicación. Sus destrezas son otras y maneja con soltura la máquina de esquilar que llegó para agilizar el proceso porque su padre, no hace demasiado tiempo, todavía pelaba con tijera.

De vez en cuando (el trabajo sólo se detiene para sacar y meter nuevas ovejas en el cortijo) bromea con Raúl, otro joven más o menos de su edad y esquilador también que revela el secreto para el mejor resultado: “inmovilizar al animal entrecruzándole las patas que se esposan con unos grilletes durante el proceso. La máquina pasa primero por el cuello, baja por la paletilla, después el jamón, a continuación el costillar y por último el rabo”. Los movimientos son rápidos y decisivos y ayudado por sus piernas el “cliente” permanece quieto hasta que la empresa finaliza, unos cinco minutos después si la lana no está demasiado sucia y enredada.

En otra “sección” del cortijo está Manuel con 15 años de experiencia a sus espaldas como esquilador, 30 años como vendimiador en Francia, 6 años de albañil en Suiza, recolector de almendra, de aceituna, marido y padre de dos hijos que dejaron el mundo rural en busca de dedicaciones urbanas. Manuel es hijo de pastor y se lamenta de las lumbares los primeros días de la temporada. Ahora cuando está a punto de acabar, los achaques están superados. Manuel no se queja del salario, entre 80 y 90 € diarios ni de la dureza del oficio que lo mantiene en la misma postura, flexionado, entre 10 y 12 horas al día.

esquilando

Jessica, Juan Francisco y Manuel apoyan a la cuadrilla siguiendo las instrucciones de Manuel; colaboran descargando ligeramente de trabajo a sus operarios que agradecen sus esfuerzos, los valoran, reciben información del Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos, de los riesgos y peligros de amenazas como el uso ilegal de cebos envenenados y afinan su mirada para disfrutar, con suerte, del vuelo del quebrantahuesos por sus montañas.

La temporada de esquileo 2011 ha finalizado. Ganaderos como Francisco, uno de los pocos jóvenes asentados en su pueblo y dedicado junto a su hermano a esta actividad, trasladaró a su rebaño (unas 600 cabezas) hasta las zonas más altas donde se conservan frescos los pastos. Manuel viajará hasta Alicante para la campaña de la almendra, Sergio acudirá a la oficina de empleo y como él otros compañeros que alternarán trabajos temporales con prestaciones por desempleo y todos sabrán que como ellos, el quebrantahuesos también intenta sobrevivir en su territorio.

A pesar de los duros acontecimientos que nos ha tocado vivir, teníamos que seguir trabajando con la gente de la zona codo con codo. Por ello, viendo el calendario ganadero, pensamos que la temporada de esquileo sería una buena oportunidad para que los ganaderos y gente de la sierra en general se diesen cuenta de que la Fundación Gypaetus quería seguir trabajando con ellos. Por ello, el mismo día que fuimos a comentarles nuestra idea y preguntarles si les gustaría que fuésemos a conocer la dura tarea que supone esquilar ovejas, acabamos “amarrando” ovejas, eso sí, nuestro esfuerzo fue compensado con una gran comida. Así es como decidimos empezar a colaborar.

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Antes de proceder a esquilar al animal, es preciso inmovilizarlo con unos grilletes colocados en las patas entrecruzadas.

En los siguientes días nos vestimos todos con nuestros monos de trabajo, voluntarios y trabajadores, y empezamos a conocer lo duro que supone el realizar esta actividad. Desde que el sol comienza a asomarse, hasta que ya no quedan ovejas con lana en la explotación, intentábamos colaborar y sobre todo aprender. Aprendes a que vale más la técnica que la fuerza y que la práctica es un punto a tu favor. Y sobre todo te das cuenta que el trabajo duro compartido crea vínculos. Al inicio no dejaban de sorprenderse de que nos interesase tanto su trabajo y que no dudásemos en ayudar, pero conforme pasaban las horas y las ovejas estaban “más frescas”, y nosotros más cansados, la complicidad aumentaba. Saben que son muy importantes para nosotros y que valoramos su duro trabajo, eso es lo único que les hemos querido transmitir. No hemos hecho nada extraordinario, porque de realizar esa labor ya se encargan ellos, simplemente hemos querido conocerlos y hacerles saber que necesitamos trabajar juntos para que el quebrantahuesos vuele tranquilo por sus sierras. Hemos terminado esta actividad con un sabor agridulce, dulce porque todos hemos aprendido mucho (y no hablo de manejar ovejas) y agrio porque la jornada de esquileo ya ha finalizado, aunque este último sabor nos lo vamos a quitar bien pronto con una comida mejor que con la que empezamos.

El pasado día 4 de Enero quedamos con la Sociedad de Cazadores “Los Zafra”  del municipio de Castril. Además de tres miembros de la asociación, estuvo presente el Alcalde de Castril y las cámaras del Programa “Espacio Protegido” de Canal Sur. Todo este dispositivo de medios y personal se encuadra dentro de las actuaciones que estamos llevando para combatir el problema del plumbismo, mediante la sustitución de la munición convencional de caza con plomo, por otra libre de este material con menor toxicidad como es el cobre.

entregando munición a los cazadores

Jesús Charco, gerente de la Fundación Gypaetus, explica cualidades de la munición libre de plomo a los cazadores

La mañana hacía presagiar buenas sensaciones, pues el sol brillaba con fuerza  compensando las temperaturas frías propias de las fechas en las que nos encontrábamos.La ruta comenzó en el Restaurante “El Maño” situado en localidad de Fátima. Una vez planificada la jornada, se tomó rumbo al PN de Castril para realizar el itinerario de los Hoyos de Moreno.
En una de las primeras paradas en el carril que va paralelo al cauce del rio Castril, tuvimos la fortuna de ver a uno de los ejemplares liberados este año, Hortelano. El avistamiento lo realizó en un primer momento, el Presidente de la Sociedad de Cazadores, Gregorio, que gracias a su pericia en el campo, logró reconocer rápidamente una silueta más estilizada que la de un buitre. Su afirmación fue inmediata “ahí va uno de los pollos” y acto seguido nos dispusimos a tratar de distinguir a qué individuo correspondía ese avistamiento. Pronto observamos una decoloración en el ala izquierda, que por su disposición sólo nos ofrecía dos posibilidades, Hortelano o Quiteria. En ausencia de más “marcas” comprobamos que efectivamente se trataba de Hortelano. Este nos mostró durante unos minutos los vuelos característicos de ladera, aprovechando las corrientes que como nadie saben utilizar. Después de unos momentos llenos de alegría al ver la destreza que atesora este ejemplar, decidió sobrevolar la cuerda de la montaña y desaparecer de nuestro campo visual.
Continuando con nuestro camino, y después de cruzar el cauce del rio, volvimos a encontrarnos  con otra sorpresa. De nuevo nos topamos con la figura de un “quebranta”, pero esta vez su estampa era distinta, ya no presentaba los colores apagados de los juveniles sino que mostraba una mezcla de colores. Era un individuo de plumaje subadulto, ya que el tono anaranjado pálido de su pecho no era limpio, sino que portaba aún algunas plumas de su plumaje juvenil. En función de los localizaciones recibidas en días anteriores podría tratarse de Tono, nuestro ejemplar más viajero. No se podía confirmar con seguridad, ya que también podría tratarse de Faust o Libertad, ejemplares contemporáneos al primero y que muestran un aspecto similar.
Lo que si queremos reflejar es que es un auténtico orgullo poder observar como los ejemplares liberados en años anteriores se desenvuelven con solvencia y que pueden ser observados en la zona de reintroducción de manera habitual. Pero no sólo queda ahí el avistamiento, sino que junto a este ejemplar subadulto, pudo verse durante breves instantes a otro ejemplar de plumaje juvenil, que por la brevedad de la observación no pudimos discernir de que individuo se trataba.
Antes del mediodía habíamos visto tres Quebrantahuesos, y uno de ellos subadulto, la verdad es que el día no podía trascurrir de mejor manera. Tanto los cazadores, como los periodistas, como nosotros mismos nos llevamos un buen recuerdo de ese día.
El resto del día trascurrió  sin más avistamientos de “quebrantas” pero si que pudimos ver a los siempre ubicuos buitres y a un ejemplar de águila real mientras que nosotros nos situábamos en un buen lugar para degustar de un buen almuerzo cortesía de Miguel, uno de los cazadores del coto de Castril.