Todo ha sido bastante frenético en las últimas semanas, de la quietud y la calma de las largas jornadas de vigilancia intensiva de los animales cuando aún no volaban y permanecían en la cueva hemos pasado a una dinámica totalmente diferente, eso sí, repleta de grandes sorpresas y alegrías.
Desde que Blimunda, Hortelano y Huescar volaron hace ya más de dos semanas los acontecimientos no han dejado de sucederse. Sin lugar a duda, la afluencia de otros quebrantahuesos a este punto de suelta está siendo la más grata de las sorpresas. Los que venís siguiendo el cuaderno de campo sabéis la ilusión con la que narrábamos estas primeras visitas, pero es que al final han resultado ser tan frecuentes que felizmente se han convertido casi en la rutina, lo cual es más que fabuloso tanto para nosotros (que podemos ver como se encuentran) como para los nuevos pollitos de este año que juegan y se divierten cada día con un compañero distinto, aprenden nuevas piruetas de vuelo y sobre todo, a interactuar con buitres y cuervos en las carroñas. Estos animales han observado ya varias veces como los otros “quebrantas” seguían a los buitres hasta los animales muertos y rápidamente se han podido quedar con la historia, algo que sin duda ha hecho que estos hayan aprendido sorprendentemente rápido a hacer lo mismo.
Desde la última entrada, en la que contábamos como Tranco (uno de los animales liberados también este año en el punto de Pontones) hacía una aparición sorpresa en el valle de las Canalejas de Castril también hemos recibido la visita de Quitería (la otra hembra liberada en Pontones este año). Así mismo tanto Malena como Mica han aparecido en varias ocasiones en el valle, Tranco también ha vuelto después del día 6. No tenemos observación directa, pero las localizaciones vía satélite reflejan que Cata también ha estado cerca de la zona y sospechamos que haya podido interactuar con alguno de los nuevos en alguna de sus escapadas en las que los perdemos de vista momentáneamente detrás de algún picacho o cerro.
Y hablando de escapadas, decir que Blimunda, Hortelano y Huescar están empezando a hacer sus primeras excursiones explorando el abrupto valle de la sierra de Castril. De momento están haciendo pequeños recorridos por los valles cercanos sin alejarse mucho del valle de suelta y volviendo asiduamente a sus posaderos favoritos y a los puntos donde a escondidas ponemos la comida por la noche para evitar que nos vean hacerlo. La cueva les ha de seguir pareciendo un lugar tranquilo y cómodo, porque también regresan a la misma asiduamente, a veces incluso para dormir en ella.
Parte del equipo técnico con la ayuda de los voluntarios se dedica ahora a visitar las zonas que ellos visitan, ver qué tipo de posaderos están usando para dormir cuando se alejan, la presencia de carroñas y a hablar con la gente de esas zonas para informarles de que sus nuevos vecinos ya están volando. En los siguientes días esperamos que empiecen a irse cada vez más lejos, tenemos plena seguridad de que la zona de los Campos de Hernán Perea va a ser alguna de las primeras visitas tal y como han hecho todos los quebrantahuesos del programa de reintroducción hasta ahora, y es que esta altiplanicie desértica de unas 20.000 hectáreas a 1900 metros de altura es todo un paraíso con buffet libre debido a la enorme cantidad de alimento presente.
Archivo por autor
Ayer día 6 tuvimos otra inesperada sorpresa mientras vigilábamos las ya cada vez más frecuentes idas y venidas de Hortelano, Huescar y Blimunda.
La mañana había sido bastante ajetreada, Hortelano se está volviendo muy casero estos días y regresa con frecuencia a la cueva donde permaneció alrededor de un mes antes de comenzar a volar. Justo cuando unos pastores nos estaban visitando nos deleitó con un fantástico vuelo que lo llevo hasta una altura tal, que a simple vista apenas parecía un lejano punto en el cielo. Para el asombro de todos los allí presentes se lanzó en picado desde la altura para posarse justo sobre los restos de una vieja carroña, no dejan de sorprendernos las habilidades de estos pájaros.
Huescar anduvo también muy activo y Blimunda algo más pasiva estos días. Como en jornadas anteriores la llegada del tórrido sol del medio día hizo que la actividad mermase drásticamente y los animales buscaron alguna sombra o cueva en la que cobijarse. Nosotros poco podemos hacer cuando dicho escondite solo se ve desde una ubicación expuesta al sol, con gorros, la tela de camuflaje tirada por encima y con cierta resignación no tenemos más que pasar largas y largas horas a temperaturas que con frecuencia rozan los 40 grados.
Exactamente a las 13:44 h, cuando los bichos andaban durmiendo y refugiados del sol vimos como Hortelano comenzó a ponerse nervioso, saltó desde la cueva y rápidamente empezó a coger altura. Rápidamente pudimos comprobar el motivo: otro quebrantahuesos sobrevolaba el cielo del valle de las Canalejas en Castril. Mediante las marcas alares comprobamos que se trataba de Tranco, uno de los quebrantahuesos liberados en el hacking de Pontones a más de 22 kilómetros en línea recta, también este 2010. Cuando Tranco divisó a Hortelano la curiosidad fue mutua y pronto se juntaron en el aire, empezaron a volar juntos, Tranco (algo más veterano en el vuelo) empezó a hacer picados sobre Hortelano, los silbidos inundaban el valle en un espectáculo que nos dejaba boquiabiertos. En un momento se cogieron de las patas y comenzaron a caer en picado para soltarse antes de llegar al suelo. Al poco rato Tranco encontró uno de los puntos donde ponemos huesos y patas, cogió una y se alejó por el valle del rio Castril mientras que Hortelano regresó a uno de sus posaderos.
Ya por la tarde María, una de las voluntarias, informó desde su punto de observación que Tranco volvió a sobrevolar el valle esta vez apenas de pasada y sin que interaccionara con algún otro animal.
La verdad es que está siendo un hacking muy movido, con frecuentes encuentros con animales de otros lugares y otras edades. Estamos muy contentos con la evolución de todos los ejemplares.
El próximo jueves día 22 “Hortelano” cumple 117 días. Esta fecha es muy especial en la vida de un quebrantahuesos ya que es la edad media con la que los mismos suelen dar su primer vuelo saltando desde la cueva.
Hortelano ha empezado a prepararse concienzudamente: el número de aleteos con los que ejercita los músculos necesarios para el vuelo ha aumentado paulatinamente día tras día y ya tiene la fuerza suficiente como para levantarse del suelo cuando bate fuertemente sus potentes alas.
Para nosotros este cambio de conducta también supone una fuerte modificación en nuestro día a día: estamos empezando a dedicar parte de nuestro tiempo a estudiar concienzudamente el terreno, explorando todos los cerros y salientes que nos servirán para vigilar a los animales cuando empiecen a volar (estudiando los accesos, el tiempo de llegada…). Ya tenemos localizados una serie de puntos desde los cuales se controla todo el valle, puntos estratégicos desde los que ver el primer vuelo desde la cueva y otros para controlar todas las posibles zonas donde puedan aterrizar. El primer vuelo es un momento crucial y no nos queremos perder ningún detalle.
Hortelano empieza a asomarse a la repisa de la cueva con algo distinto en su mirada y es que algo grande está a punto de suceder en estas sierras del sur peninsular.

Perdonadme la broma en el título, pero no me podía resistir a ironizar acerca de lo que este año está sucediendo, primero, en el hacking de la sierra de Segura y ahora, nada más empezar, también en el de Castril. Pues sí, aquí los cuervos también se han auto invitado al festín diario de patas y conejos que con tanto mimo aportamos para Blimunda, Hortelado y Huéscar. A primera hora de la mañana o siempre que nos ven merodear con las bolsas de comida se preparan para, nada más retirarnos, entrar a servirse su propia ración.
En esta cueva contamos con un sistema de aporte mediante un tubo por el cual arrojamos la comida sin que los animales nos vean, lo cual nos da cierto margen de maniobra para planificar los horarios y la cantidad de comida necesaria. La presencia de los cuervos nos está obligando a probar diferentes opciones, como por ejemplo, ver si es mejor cortar los conejos en trozos pequeños o en trozos grandes con el fin de que los cuervos no puedan llevárselos (por ahora, parece que funciona). De cualquier modo, lo que estamos haciendo es aportar comida de sobra contando con que los cuervos se van a llevar una parte.
Y como no hay mal que por bien no venga, lo cierto es que a los quebrantahuesos también les viene bien interactuar con estos animales para ir “espabilando”. Y encima, nos queda el consuelo de distraernos viendo por nuestros telescopios unos cuervos lustrosos, brillantes y gorditos como panes.
Ya ha pasado algo más de una semana desde que comenzamos a trabajar en el hacking de la Sierra de Castril y, por ahora, todo transcurre con normalidad. Los tres jóvenes quebrantahuesos evolucionan favorablemente. “Blimunda”, “Hortelano” y “Huéscar” se han adaptado muy bien a la cueva y a su nueva vida en libertad, soportando estoicamente el calor sofocante de estos días a base de sombra, tranquilidad y jugosos conejos. Y nosotros, pues igual. La elección de un lugar para la cría campestre de quebrantahuesos atiende a multitud de factores técnicos orientados a garantizar la seguridad y el correcto desarrollo de las aves, entre los que, por desgracia, no priman aquellos que atañen a la comodidad de los técnicos y auxiliares. Por ello, no me extrañó cuando supe que, a diferencia de lo que ocurre en Segura, en Castril, la distancia del área de hacking al pueblo impediría que pernoctáramos en casa. De cualquier forma, hemos logrado montar un campamento en toda regla que nos hace un poco más llevadera la tarea. En este hacking siempre hay alguien ¡las 24 horas del día, los 7 días de la semana! De estos primeros días, sin embargo, lo que más me gustaría destacar es la ilusión que se palpa en esta sierra con el proyecto de reintroducción del quebrantahuesos. Tanto en el pueblo, como en el observatorio al que ya se ha acercado bastante gente, -habitantes de los cortijos vecinos, de las casas rurales e incluso un grupo de ingleses afincado en estas sierras… - para conocer nuestro trabajo y a los primeros quebrantahuesos “granadinos”. Las visitas de los agentes de Medio Ambiente están siendo, asimismo, muy frecuentes, interesándose a partes iguales por los animales y por nosotros, lo cual agradecemos sinceramente ya que aquí pasamos muchísimas horas y charlar un poco viene bien para despejarse y sociabilizarnos un poco. En definitiva, muy felices con la evolución de los pollos y por la calurosa bienvenida que nos han brindado los castrileños, cuya ilusión es el mejor acicate para seguir trabajando para que, entre todos, logremos devolver esta bella carroñera a los valles y barrancos de Castril.
