Hoy es mi último día como voluntaria en el hacking de quebrantahuesos 2012. Mirando el inigualable paisaje que nos brinda la Sierra de Segura  rememoro, con una mezcla de alegría y tristeza, los momentos vividos y las sensaciones y emociones que me provocaron. Y digo alegría y tristeza porque siento alegría por haber tenido la oportunidad de vivir esta maravillosa experiencia y haber conocido a todos mis compañeros, ahora ya amigos, con los que comparto mi amor por la naturaleza; y al mismo tiempo tristeza, porque tengo que marcharme y toca la despedida.

Recuerdo mi primer día de trabajo, cuando conocí a las protagonistas de toda esta historia: Viola, Zafra, Marchena y Encina, cuatro pollos de quebrantahuesos que comenzaban la aventura de vivir en libertad. Por entonces habitaban en una cueva preparada para ellas  y, desde nuestro “escondite”, las observaba moverse por ella, comer, defecar, acicalarse, aletear e interaccionar unas con otras. Con el tiempo fui familiarizándome con las quebrantas, cada una con su personalidad que se hacía cada vez más patente: Viola, dominante; Zafra, independiente y fuerte; Marchena, apocada y tranquila; Encina, caprichosa y dependiente.

Poco a poco iba forjando un vínculo con ellas y no podía evitar indignarme cuando Encina o Viola picaban y perseguían a Marchena, enternecerme cuando las veía darse piquitos amistosos, emocionarme con sus primeros vuelos o preocuparme cuando se perdieron de vista por primera vez.

Ahora las cuatro vuelan perfectamente y aprenden a buscar comida, a vivir fuera de la cueva.

Viola, volando con un buitre leonado

Viola, volando con un buitre leonado

Resulta increíble que estos pájaros que ahora vemos surcando los cielos sean los mismos que veíamos hace unas semanas dentro de la cueva. En esta etapa del hacking las emociones aumentan, ya resulta emocionante ver volar a nuestros pollos pero hay más. Tono, un quebranta que se liberó en 2006, está visitándonos casi todos los días y nos deleita con su vuelo majestuoso, solo o en compañía de alguna de nuestras protagonistas.

Tono, habitual en la cueva de Los Centenares durante el hacking 2012.

Tono, habitual en la cueva de Los Centenares durante el hacking 2012.

Durante estos vuelos aparece el cernícalo vulgar, que anida sobre la cueva y que ahora está sacando adelante a, al menos, cuatro pollos. El cernícalo intenta proteger a toda costa su territorio y su nido y no se acobarda ante ningún pájaro, ni siquiera ante uno tan grande como el quebrantahuesos, tirándose en picado a atacar a cualquier intruso y permitiéndonos contemplar, de paso, unas escenas impresionantes. Pero no sólo al cernícalo tienen que esquivar nuestros amigos, también al águila real. Una pareja de águilas reales cría por la zona y también defiende su territorio de intrusos. ¡Cómo disfrutamos una tarde viendo a esta pareja de adultos volar con sus dos pollos!

Otra de las escenas que quedará en mi memoria ocurrió ayer por la tarde. Zafra cogió la cadera del esqueleto de una oveja muerta, se elevó con ella entre las garras y la dejó caer al suelo desde una altura considerable. Era la primera vez que veíamos a uno de nuestros pollos hacer esta maniobra para romper los huesos y así poder tragárselos. Resulta maravilloso contemplar de primera mano la fuerza del instinto animal y cómo, poco a poco, se van haciendo cada vez más independientes nuestras quebrantas.

Ahora sólo nos queda la esperanza de seguir viendo a estos animales durante mucho tiempo y que, cuando llegue el momento, encuentren pareja y puedan reproducirse y así poder seguir disfrutando de su imponente presencia en nuestro cielo.

En primer lugar me gustaría agradecer a la Fundación Gypaetus la oportunidad que me ha brindado con la participación en el hacking 2012 para la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía. Aunque he tenido algunas ocasiones para conocer la especie en mis diversos recorridos por el PN Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, ha sido ahora cuando la he podido observar muy de cerca.

La experiencia del hacking ha sido muy importante para mí; gracias a ella he conocido la especie, desde sus andaduras iniciales hasta los primeros vuelos en libertad. Ha sido un trabajo duro pero a la vez muy reconfortante.

Entre algunas de mis experiencias, se hacen inolvidables los aportes de comida a las 4:30 de la mañana, eso sí, compensados por los maravillosos amaneceres acompañados de las primeras ingestiones de esos ejemplares que luchaban día a día contra buitres y cuervos por llevarse su porción de alimento.  Aparte de los jóvenes quebrantahuesos, también reconfortaba ver cómo las primeras luces del alba, permitían divisar las siluetas de las majestuosas montañas que rodean el punto de hacking. Su visión te hace olvidar el sudor, el picor de ojos, el frío y el cansancio acumulado ya a primeras horas de la mañana.

De vuelta desde el punto de observación

De vuelta desde el punto de observación

Recuerdo especialmente aquel día en el que, acompañado del auxiliar Manuel Del Barco, pudimos observar juntos la sombra impresionante de Tono, un ejemplar liberado en 2006. Asombrado, embelesado, boquiabierto, él me miraba con su gran ojo rojo, yo lo miraba intentando pensar que no estaba soñando al tener a esa ave tan imponente tan cerca de mí, pudiendo escuchar cómo sus plumas vibraban, temblores, carne de gallina y posteriormente siguió su vuelo, su camino, para seguir fascinando a otros en otros lugares de la Sierra.

Tras varios días de trabajo en barrancos difíciles de andar, tras largas horas de observación, jornadas enteras de anotaciones, aportaciones en puntos de alimentación diferentes, comentarios sobre cuándo volarían, expectación ante esas fascinantes series de aleteos que nos asombraban desde el observatorio del campamento, la primera en saltar fuera de la cueva fue Viola, la más avanzada en edad.

Después sería Zafra, Marchena fue la más precoz en volar por edad y ya sólo quedaba una esperándome en el sector C de la cueva. Yo con el ojo puesto en el telescopio, ella mirando a un lado y a otro hasta que, en el momento oportuno, agachó sus extremidades, extendió sus alas y… se lanzó al vacío. Dos corazones palpitaban de emoción, pude seguir con el telescopio sus primeros 25 segundos de vuelo y cayó a mitad de ladera del barranco; un aterrizaje bastante bueno para ser principiante. Nunca podré olvidar el primer vuelo de Encina y ese vuelo quedará para mí y para ella grabado para siempre.

Otro hecho destacable para mí y seguro que para los compañeros que estaban observando en ese momento se dio cuando, después del aporte de huesos largos, huesos de imposible ingestión sin la previa manipulación de las aves y que fueron depositados intencionadamente para comprobar su habilidad innata para romperlos, pudimos comprobar cómo Zafra, el segundo día, cogía uno con el pico, ya en vuelo se lo pasaba a la garra, seguía elevándose y todos, prismáticos, telescopios y cámaras de video en mano, pudimos asistir, por primera vez en nuestras vidas, al lanzamiento del hueso contra una piedra para después descender en su busca. Y justo al día siguiente se bañaba en una charca cerca del barranco de Miravete. Comportamientos extraordinarios ya que habían desaparecido de nuestros aires andaluces desde 1986.

Tono, un quebrantahuesos para admirar en el PN Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

Tono, un quebrantahuesos para admirar en el PN Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas

De nuestra convivencia en la casa, me quedo con las cenas en las que estábamos todos reunidos y surgían largas veladas conociéndonos, contando nuestras experiencias por la vida, nuestras anécdotas y muchas cosas más… que son las que fabrican a los amigos.

Por todo ello, por las largas jornadas de campo, el trabajo incansable, los momentos agradables después de un día duro de trabajo, aquellos comentarios compartidos con todos los compañeros, esos aportes de comida en los barrancos  a últimas horas de la tarde viendo como los buitres entraban a ellos con sus vuelos poderosos, firmes y decididos a eliminar la carne de los esqueletos que quedarán disponibles para el pájaro de barro, por todo, quiero agradecer especialmente a Manuel Del barco estos dos meses tan buenos e inolvidables, estoy seguro que para ambos.

Cierro esta breve nota, agradeciendo también la experiencia compartida, los momentos vividos y nuestras largas conversaciones sobre la vida, al técnico de campo Luismi. La espontaneidad y el sentido del humor del auxiliar de campo Alfredo, a todos mis compañeros de voluntariado Yurena, Laura, Carlos, Rafa, Raúl, Alberto, Emilio, María, Paco, Teresa, Cristina, y las visitas de dos seguidoras portuguesas del proyecto y de Jose Luis y su hijo Alfonso.

Por todo ello doy las gracias a la Fundación Gypaetus.

Desde un tiempo atrás, desarrollé la peculiar manía de acariciar el viento en aquellos lugares especiales para mí. Desde aquí, asomada en uno de tantos peñascos, no tardé en sentir la magia de este lugar y sentir lo especial que era para mí. Quise acariciar el viento con mis dedos pero no pude. Él me abrazó a mí.

Desde aquí, el viento se siente embriagador, puro y lleno de fuerza. El viento te habla, el viento te permite escuchar y localizar el canto de las aves. El viento te permite escuchar a esas chovas piquirrojas dar los buenos días cuando la noche todavía se resiste a irse y la luna sigue brillando en todo su esplendor. El viento te permite escuchar a ese mirlo enérgico, a esa perdiz madrugadora, a ese imponente cárabo o a ese autillo tan dócil.

Zafra, hembra de quebrantahuesos liberada el 5 de junio de 2012. Primeros vuelos.

Zafra, hembra de quebrantahuesos liberada el 5 de junio de 2012. Primeros vuelos.

Son los síntomas de que un nuevo amanecer está por llegar. Al mismo tiempo que un “bambi” corretea, eso sí, siempre cerca de su madre, se perfilan a contraluz las siluetas de muflones y cabras monteses en las cúspides más altas. Comienza un nuevo día para las protagonistas de estas palabras. La poderosa Viola, la intrépida Zafra, la imprevisible Marchena y Encina, tan dependiente todavía pero con pinceladas de un fuerte carácter.

Tras largas horas de campo observando a las cuatro hembras se origina una fuerte tendencia a humanizar los comportamientos y, de este modo, a diferenciar personalidades en base a sus conductas habituales. No creo que esto sea un error, trabajar en el hacking te hace descubrir que cada una de ellas adquiere una personalidad propia muy marcada a medida que los días pasan y se incrementa el número de experiencias nuevas transcurridas. Esta característica las convierte, aún más si cabe, en seres únicos e irremplazables.

Más allá de la metodología y la finalidad del hacking creo que es importante manifestar ese sentimiento que nació de mí desde el principio. Ver volar a Viola, Zafra, Marchena y a Encina resulta muy satisfactorio. Estas aves están hechas para volar y en nuestras manos está que lo puedan seguir haciendo. Ellas han iniciado ya su camino, lo delata cada avistamiento en que se veían sus cuerpos integrarse a la perfección con la fricción del viento, subiendo y bajando al compás de las corrientes térmicas e inclinando el cuello para observar el amplio territorio. Han iniciado su camino en ese mismo territorio que acoge a un sinfín de maravillosas especies de flora y fauna. Ese mismo territorio por el que en cada rincón sopla el viento que a mí me abrazó cada instante de mi permanencia en el voluntariado.

El primer mes de hacking la vida en el campamento implica ocupación exclusiva en la vigilancia de las aves.

El primer mes de hacking la vida en el campamento implica ocupación exclusiva en la vigilancia de las aves.

Hoy sólo me queda recordar que, “arrieros somos y en el camino andamos”. Y esto va por esas bichas tan fascinantes y por cada uno de mis compañeros.

”Y una vez liberadas las cuatro hembras de quebrantahuesos en la cueva, pasaron los días, con el mismo aplomo y rapidez que un batir de alas”. Éste es el final de mi frase tras explicar en conversación cómo pasó el tiempo en aquellos días de “hacking”. Días de observación que han transcurrido en la base de aquel poyete, con caída al valle del paraje de los Centenares, donde se ubicó el punto de observación provisto con video-cámara para ver de cerca a los pollos de quebrantahuesos. En aquel preciso lugar, envuelto por ese silencio y soledad presentes, proporcionalmente opuestos al jaleo y trasiegos de los antiguos pobladores de cortijadas y aldeas abandonadas que yacen en el paisaje; pero siempre acompañado por el equipo formado de voluntarios y técnicos, con una profesionalidad, calidad humana e ilusión, sin límite.

Observatorio. Campamento hacking

El suspense, asombro e incertidumbre que me llenaba el observar el día a día de “las cuatro quebrantas” parecía contagiarse a ellas también a través del telescopio. Ha sido un privilegio para el que escribe poder observar sus movimientos y comportamientos dentro de la cueva, en un principio, y después fuera de la misma, explorando a pie o vuelo las caídas abruptas y salientes de roca caliza que les rodeaban y mirando fijamente, con plumas erizadas, a los visitantes oportunistas como cuervos y buitres que buscaban robar la comida que les aportábamos antes de que amaneciese.

Además, lo que más me ha llamado la atención, ha sido detectar sus diferentes “personalidades”. ¿Qué “personalidad” espera alguien encontrar en un ave carroñera? Me amparaba en este primer contacto en lo que reza en libros, líneas dedicadas a su comportamiento como especie, promediado, anónimo… Sin embargo, me topé con Viola, un ave despistada o inmersa más en sus quehaceres, poco dada a excursiones y movimientos. Por ello, nos sorprendió el día que se lanzó al vuelo, dominándolo en poco tiempo, incluso una tarde nos deleitó volando a la par de Tono que visitaba la zona con frecuencia. Por otro lado, Zafra, la más vivaracha, con el plumaje encrespado característico de su cabeza, era la primera en echar a todos esos visitantes-ladrones de comida que se colaban en la cueva, y la más glotona, sin lugar a dudas. Encina siempre buscaba a alguna de sus compañeras para incordiar sin parar. Al principio, en la jerarquía que establecen los pollos al convivir juntos, Encina parecía liderar, pero a lo largo de los días sus compañeras mayores en edad -Viola y Zafra- la desbancaron del liderazgo, dedicándose entonces Encina a quejarse con graznidos siempre que sucedía algo. Por último, Marchena, el ave más pasiva y alejada de todas, por no decir marginada, seguramente la que más pena transmitía al agachar la cabeza sumisa ante la presión de las demás, sabía a la perfección cómo hacer su vida para evitar conflictos y fue la primera que realizó un pequeño vuelo en la cueva. Sinceramente, el cariño que se profesa a estas aves al conocerlas y la sensación de vértigo al verlas volar, llena no sólo el trabajo realizado, sino que además satisface interiormente.

Anotaciones durante el hacking de quebrantahuesos 2012.

Todas las frases de gratitud ante el esfuerzo, risas e instantes compartidos con el voluntariado y el equipo técnico de “hacking”, se quedan cortas. Y sobran las palabras ante la buena convivencia y hospitalidad de los habitantes de Pontones, siendo ellos y el resto de moradores de estas sierras y alrededores, los herederos y guardianes de la vida y visión del vuelo de estas cuatro quebrantahuesos y de los quebrantahuesos que surcan el cielo desde que comenzaron las liberaciones en el año 2006. Estos moradores tienen ante sí el peso de custodiar el tesoro más grande que nadie haya guardado nunca: nuestras sierras. De ellos depende, y de todos nosotros, ahora, vigilar de malos usos como cebos envenenados, contaminación, expoliación,…cuidar nuestro medioambiente, nuestras montañas, las especies que éstas albergan, en definitiva, cuidar la riqueza que nos legan nuestros abuelos y padres y que tratamos de regalar a las futuras generaciones.

¿Qué decir en un pequeño texto de esta temática tan abrumadora? Cuánto se ha escrito y cuánto queda por escribir de esta especie tan dura y a la vez tan frágil que desapareció en las mismas fechas en las que yo abrí los ojos en este lugar, la sierra, dividida en infinidad de límites administrativos, personales, usos, gestiones, planes, nombres…pero que desde la Sierra Sur de Albacete hasta el Valle del Guadiana menor y desde las Villas bordeadas por el Guadalquivir a sus pies hasta la caída de la Sagra hacía la Puebla de Don Fadrique, sigue siendo una sola, poderosa en sí misma, donde los Quebrantahuesos de hoy, ajenos a esas divisiones ‘humanas’, vuelan redescubriendo las sierras que ayer dominaban sus congéneres.

Cuando las lluvias y los fríos llegan a las montañas del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, seguir los movimientos de los quebrantahuesos liberados por el Programa de Reintroducción de la especie en Andalucía se hace más difícil.

Aunque este año está siendo escaso en lluvia, las pocas veces que ha llovido, en las altas cumbres ha sido en forma de nieve, con el agravante de las bajas temperaturas que han causado su transformación en hielo. El seguimiento en estas condiciones se complica, al andar por la montaña o llevas ropa adecuada o el frío te cala hasta los huesos y es duro estar más de una hora en un punto para observar algún ejemplar, con el fin de fotografiarlo y ver la evolución de su plumaje.

La tarea de revisar dormideros se complica ya que las laderas están congeladas.No puedes pernoctar porque las condiciones climatológicas no lo permiten y las tardes son muy cortas. También es cierto que, en esta época, los quebrantahuesos reducen algo sus áreas de campeo y suelen acercarse a zonas más bajas siguiendo la cabaña ganadera que hay en los alrededores de los pueblos de la sierra o en las faldas de la montaña.

En invierno la caza produce en la montaña algunas bajas de las que después, los buitres y con ellos los quebrantahuesos, darán cuenta y por supuesto en períodos como éste, en el que los pastos son escasos, los ungulados silvestres sufren una reducción de la población. Por todo, al quebrantahuesos no le falta alimento para su supervivencia.

Auxiliar de campo hace seguimiento en los Tornillos de Gualay.

Auxiliar de campo hace seguimiento en los Tornillos de Gualay.

Tras dos horas apostado en lo alto de la cuerda de la media anega, justo en la cresta de los torcales de Pedro Cerrillo, el frío duele en el cuerpo por lo que lo mejor es dar media vuelta para echar un vistazo en los torcales del lobo. Justo cuando caminábamos de regreso, por la cañada de la media anega, un águila real hace un picado sobre las cumbres de los torcales de Pedro, para posteriormente subir y volver a picar. Son vuelos de marcaje de territorio, haciendo saber a las aves que vuelan por los alrededores, posibles competidoras, que ese lugar está ocupado y que busquen otro sitio donde estar. Una vez avistamos la Nava de San Pedro, se observan unos buitres que ciclean en una corriente térmica. No hay quebrantahuesos entre ellos, sin embargo, de repente, se aprecia una silueta que cruza entre los buitres y se pierde rápidamente por encima de un pico llamado la Cabeza del Tejo. Ha sido imposible reconocer al individuo dada nuestra situación peroel poco tiempo que hemos podido dedicar a mirarlo, confirma que se trataba de un quebrantahuesos inmaduro.

Momentos después en dirección hacia el Tranco del Lobo, nos cruzamos con dos agentes de Medio Ambiente. Comentan que dos semanas atrás habían observado a un ejemplar durante más de 10 minutos sobrevolando la Nava de San Pedro. Se trata de un adulto, “como los que se veían antes en el parque”, recuerdan. Tras un rato de conversación especulamos que podría ser Tono o alguno de los individuos que se liberaron en 2006 (Faust, Libertad). Los agentes aseguran que el ejemplar no portaba antena, por lo cual podría tratarse de Faust o Libertad, ya que Tono aún porta emisor GPS.

Los agentes de Medio Ambiente tienen un papel muy importante dentro del Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos ya que son los encargados de velar por la seguridad de los ecosistemas de nuestras sierras. Son como agentes de la autoridad,  con potestad para tomar muestras y denunciar hechos. Son los protectores de nuestras especies, como lo son los efectivos de la Guardia Civil o de policía en materia ciudadana. Para el Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía son una fuente importantísima de avistamientos ya que ellos trabajan por demarcaciones, tienen perfecto conocimiento del territorio y están durante todas las horas de luz en la sierra.  Una vez entrevistados con los agentes decidimos poner fin a una jornada que aunque fría para nosotros, nos ha dejado como siempre, un sabor muy dulce.

Agente de medio ambiente por uno de los barrancos en la Sierra de Castril.

Agente de medio ambiente por uno de los barrancos en la Sierra de Castril.

Trabajos de Nico en el Centro de Cría de Cazorla

Trabajos de Nico en el Centro de Cría de Cazorla

Nicolás Dubar es biólogo, natural de Dijon (Francia) y desde primeros de junio trabaja para la Fundación Gypaetus en el marco del Servicio Europeo de Voluntariado. Nicolás estará hasta finales de noviembre en Cazorla y desarrolla su labor voluntaria entre el Centro de Especies Amenazadas (sede de la fundación en Cazorla) y el Centro de Cría de Quebrantahuesos. Se defiende bien con el español y se ha atrevido a relatar su experiencia, en castellano. El texto presenta ciertas discordancias lingüísticas que, no obstante, se mantienen para aproximar al lector a la visión individual y única de Nicolás.

Preparando el "almuerzo" en el Centro de Cría de Quebrantahuesos

Nicolás y Ana preparando el "almuerzo" para los quebrantahuesos del Centro de Cría. Detrás Santiago Estebaranz, auxiliar del CCQ

Junio 2011

Hola a todos,

Me presento, me llamo Nicolas y desde el primero de Junio de 2011, soy voluntario con Iris en la Fundación Gypaetus hasta el final de Noviembre. Una cosa que debéis saber antes es que a la diferencia de los otros programas de voluntariado de la Fundación, nosotros hacemos parte de un programa International llamado “Servicio de Voluntariado Europeo” (SVE). Así que desde la Francia donde estuve, encontré este programa en Internet en Agosto del año pasado sobre la reintroducción de los Quebrantahuesos en Andalucía. Desde al principio que leí el proyecto, me encantaba y por eso quería participar sin falta como voluntario vía el SVE. Sin embargo, decidir de colaborar a un proyecto en un país con una cultura y un idioma diferente del suyo puede parecer un poco difícil. Pero es un desafío y yo, me encanta esto sobre todo cuando se trata del medio ambiente. En Mayo, como lo sabéis todos, aprendí que la suelta de este año fue anulado a causa de dos individuos encontrados envenenados. Por eso, mi proyecto empecé en Junio. Afortunadamente, al llegar en Cazorla, ya había un nivel de castellano básico para comprender y hacerme comprender. Nunca había venido a esta ciudad y me encantó en cuanto la vine. Y el mes de Junio fue llenado de descubrimientos y de buenas sorpresas. Cada semana tenía una actividad diferente: una semana en el Ceteam donde he seguido Javier y Jessica por la sensibilización de los buitres en las escuelas, dos semanas en el centro de cría encargándome de ayudar los técnicos y Almundena, y por fin, una semana acompañando Manuel en el Parque a fin de encontrar los Quebrantahuesos ya liberados los años anteriores. Antes de escribir a la Fundación el año pasado, nunca había oído hablar de esta ave y menos los había visto. Y finalmente, no lamento en nada de vivir esta experiencia. En solo un mes aprendí muchas cosas como la gestión de una especie a la escalera de la Europa, la biología y el comportamiento del ave… Pero también, aprendí de mi persona que nunca podré trabajar con las ovejas debido a “el montón de botones que se desarrollaban sobre mi cuerpo con el contacta de la lana”*. ¡Así que me queda cinco meses y espero bien seguir disfrutando de esta experiencia hasta el final!

* Nicolás tuvo una reacción alérgica tras colaborar en la campaña de esquileo 2011

Nicolas Dubar, recogiendo lana en Castril. Temporada de esquileo 2011

"...Pero también, aprendí de mi persona que nunca podré trabajar con las ovejas debido a "el montón de botones (granos) que se desarrollaban sobre mi cuerpo con el contacta de la lana"

A las 7,00h del pasado 26 de abril, parte del equipo de “seguimiento de quebrantahuesos de la Fundación Gypaetus” teníamos una cita en el bar “El Maño”, en Fátima, con Gregorio y María, la familia de pastores que pasa el verano en el cortijo  de los Hoyos del Moreno.

Nuestra intención  era acompañar a Gregorio y a su rebaño, de aproximadamente 560 cabras de raza blanca andaluza, desde Fátima hasta los Hoyos del Moreno. Por estas fechas los pastos de las zonas bajas, cercanas a los pueblos de la sierra de Castril, comienzan a agostarse y por ello la solución más económica para alimentar a la ganadería es la “pequeña trashumancia” que consiste en regresar con el ganado a alturas de alta montaña una vez ha pasado el invierno.

Nuestro cometido era ayudar a Gregorio y a sus perros a subir las cabras hasta su estancia de verano. Con el sol en el cénit y el esfuerzo de la subida,  el calor comenzaba a sofocarnos.   Durante el trayecto, Gregorio nos contó lo difícil que es para un pastor sobrevivir hoy en día y relataba que el precio de venta de los cabritos es muy bajo  (20 años congelado), mientras el mantenimiento del ganado cada vez es más caro. También nos explicó las toponimias de los lugares por donde íbamos pasando.

El caso es que entre nuestras conversaciones y las suyas dieron las cuatro de la tarde y nuestros estómagos empezaron a pedir comida. Por suerte cerca había un “tornajo” (abrevadero para el ganado compuesto por diferentes compartimentos longitudinales construidos en madera o ladrillo con cemento), en este lugar las cabras bebieron agua y se echaron para descansar y con ellas, también nosotros.

A las seis de la tarde divisábamos las primeras líneas del calar de Mendoza. Justo al noreste se encuentra el Barranco de las Canalejas y posteriormente los Hoyos del Moreno; en poco menos de dos horas llegaríamos a nuestro destino. Tras asomar al calar y después de un día muy interesante, Gregorio se desplazó con la intención de reunir todas las cabras para dirigirlas hacia los Hoyos del Moreno y nosotros tomamos un sendero más corto de llegada.

Ya en el cortijo de los Hoyos observamos un grupo de buitres sobrevolando un cortado llamado “Peña Colorá”. Al  mirar con los prismáticos descubrimos un reflejo blanco y una silueta diferente, más oscura.  El corazón latía más deprisa porque no estás seguro de lo que has visto y tu pregunta es “¿podría ser?”. Una observación más detenida  y contrastada certifica que se trata de dos quebrantahuesos volando entre los buitres.

Vuelan juntos;  se trata de un ejemplar bastante claro en la cabeza, pecho y vientre y otro ejemplar inmaduro al que no se distinguen marcas alares. 30 minutos después, sobre las 20,30h., comprobamos que se posan en el hueco de una gran roca. A las 21:00, ya con las últimas luces, decidimos irnos convencidos de que a esas horas los ejemplares no se moverían.

Imágenes de altura

Los "Hoyos del Moreno"

Entre risas, por el buen día acabado, nos reunimos de nuevo con Gregorio, quien nos invitó a cenar con su familia para intercambiar impresiones sobre la jornada. A la mañana siguiente y, tras dos horas de marcha, nos posicionamos con el telescopio en las montañas inmediatamente superiores al lugar donde habían pasado la noche los quebrantahuesos. Tras 15 minutos de observación los descubrimos volando juntos, un subadulto y un inmaduro de 2009. Volaron durante 30 minutos muy juntos, interaccionaron con  buitres, se posaron juntos, e incluso se retiraron juntos en dirección al barranco de la Malena.

El subadulto llevaba emisor, por sus características identificamos a Tono. El inmaduro, sin marcas alares porque ya ha mudado algunas de sus plumas primarias interiores en ambas alas y las centrales de la cola,  es Malena, una hembra de quebrantahuesos liberada en la Sierra de las Villas en 2009.
Tras una mañana llena de energía positiva por el acontecimiento ocurrido nos retiramos llenos de optimismo ante un avistamiento tan prometedor.

El pasado día 16 de octubre de 2010, Tono, un ejemplar liberado en el año 2006 en la Sierra de Segura, volvió de nuevo a casa tras un viaje de cientos de kilómetros y varios días de vuelo desde la Cordillera pirenaica.

Esta es la quinta vez que este ejemplar realiza este viaje de ida y vuelta. En esta ocasión, el viaje comenzó el pasado 26 de abril de 2010 cuando Tono partió desde la Sierra de Segura en dirección Norte. Tono realizó el viaje más rápido que nunca, y al día siguiente se encontraba ya en el pirineo oscense, concretamente en la Peña Montañesa.

Durante los meses de mayo a septiembre Tono permaneció en los Pirineos, fundamentalmente en la provincia de Huesca y en el departamento francés de Hautes Pyrénées, aunque también ha realizado visitas al departamento francés de Pyrénées Atlantiques y a la provincia de Lérida.

 Durante su estancia en los Pirineos Tono ha visitado alguno de los comederos específicos para quebrantahuesos instalados allí, aunque con menor frecuencia respecto a viajes anteriores.

Tono-nov2010-web

Durante estas visitas ha podido ser fotografiado en varias ocasiones por Agentes de Protección de la Naturaleza de la Dirección General de Aragón. Estas fotografías son de gran utilidad para poder seguir el proceso de muda del plumaje, que permite identificar la edad del ejemplar y en ocasiones individualizar las observaciones. Esto es importante ya que este ejemplar ya ha cambiado las plumas que se le decoloraron al ser liberado.

Desde que llegó a la Sierra de Segura ha sido ya observado y fotografiado varias veces tanto por técnicos del proyecto de reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía, como por montañeros y vecinos de la sierra.

Tono presenta ya un plumaje sub-adulto con el cuerpo y rostro anaranjados (debido a los baños de barro) y las alas y la cola negras, exhibiendo por tanto un aspecto muy diferente al de sus “hermanos” más pequeños, de coloración más parda.

Este invierno puede ser decisivo para Tono, pues su edad y su plumaje son indicativos de que pronto este ejemplar comenzará a presentar comportamientos territoriales, y es posible por tanto que se quede fijado a alguna zona. Ya el año pasado se le observó llevando palos hasta una plataforma en un cortado, así que deberemos estar muy atentos a sus movimientos.

El pasado día 16 de septiembre el emisor de Mica, una hembra de quebrantahuesos liberada en 2009 en el valle de los Centenares, comenzó a emitir repetidamente en un mismo punto de la Sierra de Castril.
Cuando esto pasa tan sólo puede significar que el ejemplar que porta el emisor está muerto y por eso no se mueve, o bien que el arnés con el que va sujeto el GPS al ejemplar se ha roto y el emisor se ha desprendido del cuerpo del quebrantahuesos marcado.
En las ocasiones en las que esto ha ocurrido durante los 4 años de liberaciones que llevamos en el proyecto, aunque como equipo técnico somos conscientes de la necesidad de mantener la sangre fría, es inevitable que se nos encoja algo en nuestro fuero interno.
Siempre queda la esperanza, ya nos ha pasado algunas veces que temiéndonos lo peor hemos encontrado el GPS desprendido, y al quebrantahuesos que lo portaba sobrevolando el área tranquilo y a salvo.
Así que nos desplazamos hasta la zona, y después de caminar largo rato por pedrizas y canchales llegamos al punto indicado por el GPS. Allí nos esperaba el cuerpo ya sin vida de Mica.

MicaMica era un ejemplar al que algunos de nosotros habíamos cogido especial cariño, era un “quebranta” que se dejaba ver con asiduidad aunque siempre a cierta distancia, había visitado las 2 cuevas de hacking utilizadas este año y había interaccionado con sus nuevos compañeros. Además tenía un plumaje muy claro que contrastaba fuertemente con su majestuosa cabeza color azabache, lo que la hacía fácilmente identificable.
Cada vez que un ejemplar del proyecto muere se lleva consigo también el tiempo, sudor, dedicación, ilusiones, esfuerzos y esperanzas de todo el equipo y de toda la gente que sigue, colabora o participa en el proyecto.
Después de varias semanas de pruebas clínicas, análisis de tejidos, radiografías y demás, al menos podemos quedarnos tranquilos en que el diagnóstico de la autopsia aleja la causa de su muerte de la mano del ser humano. Hoy sabemos que Mica no ha muerto ni intoxicada por plomo, ni envenenada por ingesta de cebos, ni tiroteada.
Esta es una carrera de fondo, con sus baches y caídas, pero también con sus cumbres y descansos. Lo importante: llegar a la meta, que el quebrantahuesos retorne definitivamente a Andalucía.

Puesto de grabación en el campamento de hacing

 

Durante las primeras cuatro semanas de la vida en libertad de “Blimunda”, “Huéscar” y “Hortelano”,  una cámara de video vigilancia instalada en el interior de la cueva de hacking ayudó a los técnicos en su labor de observación de los ejemplares desde su liberación, el pasado 30 de junio, hasta los primeros vuelos.

En total, gracias a este sistema pudieron almacenarse casi 50 Gb de imágenes. Ahora, la Consejería de Medio Ambiente y la Fundación Gypaetus ponen a vuestra disposición a través de internet una selección de estos vídeos en sus respectivas páginas web:

Os dejamos un pequeño adelanto.

Huércar traga un hueso y se encara con Hortelano

Como siempre, ¡esperamos vuestros comentarios!

avatar “Cuaderno de campo” es el blog de los técnicos de la FG que se encargan del seguimiento de los quebrantahuesos liberados en el marco del programa de reintroducción de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.
  • Los discretos secretos que guarda la sierra. María González | 4 | 06.08.12 @ 7:58 am

    Mi viaje, como el de tantos otros que han pasado y pasarán por esta experiencia, comienza a bastantes kilómetros de la sierra. En mi caso concreto, en un pequeño pueblo del norte de Extremadura. Son las 7 de la mañana y me monto en el coche, comienzo mi viaje  en un estado de mucha excitación ante la incertidumbre de lo que me espera algunos kilómetros más abajo. Tras un par de horillas de viaje me encuentro con un mensaje: “Viajero, estás cruzando La Mancha” que de alguna manera parecía advertirme de la pequeña aventura que estaba a punto de vivir.

    Poco a poco me voy encontrando en carreteras más y más pequeñitas y tranquilos pueblos donde parece que la vida pase a cámara lenta. Tras una recta casi infinita comienzo a divisar la sierra, por la que mi pequeño coche empieza a trepar lentamente hasta meterse en un pinar, donde un montón de pajarillos parecen darme la bienvenida canturreando al son de ese hermoso color azul que se baña en el embalse del Tranco.

    Y sin apenas darme cuenta, debido al embobamiento que tengo por los nuevos paisajes que observo por primera vez llego a mi lugar de destino: PONTONES.

    Las vistas

    Allí me esperan dos compañeros a los que, como me pasará con toda la gente que conoceré allí,  saludo todavía con la timidez característica de quién aún no es consciente de que tiene delante a dos personas de las que se va a llevar un gran recuerdo.

    Por fin llego al hacking por primera vez, y rápidamente deslizo mi ojo hacia el telescopio para ver lo que hay al otro lado: 4 pollos de Quebrantahuesos descansan dentro de la cueva; y me sorprendo ante la fragilidad que transmite un ave cuando todavía no es capaz de hacer aquello para lo que ha sido diseñada: volar. Después de conocerlos y observar como curiosean por la cueva en busca de comida y buenos lugares en los que sentirse más protegidos del mundo que les rodea, echo un vistazo a mi alrededor, y me veo envuelta por la sierra, sus olores y sus sonidos, con los que conviviré durante algo más de quince días.

    Durante este período también tendré tiempo de conocer a otros entrañables compañeros de trabajo: el pequeño mosquitero que buscaba, incansable, comida a nuestro lado; ese pinzón descarado que se asomaba con curiosidad al hide; el Pito real, que a menudo se reía divertido ante mis infructuosos intentos por verlo; Martirio y su compañero, dos culebreras que cazaban sobre nuestras cabezas al atardecer; la miedosa lagartija colilarga que trataba de pasar desapercibida entre la vegetación, y por supuesto, aquel atisbo de esperanza que de vez en cuando volaba orgulloso por el valle: Tono. Todos ellos, compañeros que uno tiene el privilegio de conocer cuando su lugar de trabajo es un pequeño rincón de la Sierra de Segura.

    Después de varios días trabajando llegó uno de los momentos más especiales que he vivido allí: el primer vuelo de uno de los pollos, protagonizado por Marchena. Siempre había imaginado que el primer vuelo de un ave de estas características sería más bien torpe y pesado, precisamente por eso cuando la vi planeando de aquella manera tan elegante y serena, como si fuese una pluma dejándose llevar por la brisa, me invadió una sensación que me pareció similar a la que pueda sentir una madre al ver a su pequeño dar los primeros pasos. Cuando uno trabaja tantas horas observando a estas criaturillas, inevitablemente establece un pequeño vínculo con ellas, de manera que cada momento se vive de una manera más intensa de la esperada, es por eso que, el hecho de que aquella pajarilla tímida, que por momentos parecía carecer de sangre fría, me sorprendió con aquel acto de inusitada valentía.

    Pero sin duda, si hay una imagen que se me ha quedado grabada en la retina esa es la de Viola, también en su primer día de vuelo, que tras desaparecer algunas horas de nuestra incansable mirada, apareció con las últimas luces del atardecer, aleteando en la lejanía. No pude evitar emocionarme al ver lo simbólico de aquella imagen; estaba allí posada, en un pequeño altillo del cortado, iluminada por los últimos rayos de un sol que se metía ya a descansar tras una dura jornada de trabajo, y el viento la acariciaba, como si la quisiera recompensar por aquel hito que para estos animales marca el inicio de una nueva etapa. Con su mirada perdida en la lejanía, parecía estar reflexionando sobre lo que significaba aquella hazaña; me sentí intrigada ante lo que podría estar pasando por aquella cabecita, y aunque nunca lo sabré, su gesto me recordó a ese sentimiento propio de cuando uno se da cuenta de  hasta donde es capaz de llegar…. Y durante aquellos minutos, una palabra revoloteaba nerviosa en mi cabeza: libertad.

    Viola, primeros vuelos sobre la sierra de Segura

    Viola, primeros vuelos sobre la sierra de Segura

    Han sido 15 días de trabajo, pocas horas de descanso, muchas de calor y grandes madrugones mañaneros, pero desde luego, el hecho de pensar que de alguna manera he aportado mi granito de arena para tratar de conseguir que el día de mañana este animal surque el cielo de la sierra, no como un extraño, si no como un habitante más, hace que desde luego haya merecido la pena; y más aún teniendo en cuenta que he estado rodeada de personas que me han acogido con una calidez inesperada para una persona de tierras más norteñas, con las que he compartido momentos muy especiales y que han dibujado una sonrisa permanente en mi cara.

    Nos volveremos a ver en algún lugar del tiempo.

  • Trabajando para que vuelva el quebrantahuesos. Paco Montoro. | 2 | 17.07.12 @ 8:42 am

    Durante unos días he tenido la suerte de poder compartir la experiencia de los primeros días de los 4 quebrantahuesos que la Fundación Gypaetus liberó a primeros de junio en el Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas .

    Este trabajo se enmarca en lo que se denomina hacking o crianza campestre y consiste en vigilar y alimentar a los 4 jóvenes quebrantahuesos hasta conseguir su adaptación  a la vida en libertad, su aprendizaje al vuelo y la búsqueda de alimentación de forma independiente.

    En la práctica, tanto voluntarios como trabajadores de la Fundación, establecemos 2 turnos de trabajo diario. En el primero de ellos nos levantamos a las 4 h 30´ de la madrugada para empezar con la tarea que consiste  en trasladarnos hasta la sierra desde nuestro alojamiento en Pontones y bajar al punto de observación. Allí se quedan 2 personas y otras 2, continúan para llevar la alimentación a los quebrantahuesos que todavía duermen en la cueva de liberación.

    Alguien se preguntará ¿y para qué tan temprano?. Sencillamente porque es imprescindible surtir de alimentos a los jóvenes quebrantahuesos antes de que despunte el alba. Así, en plena oscuridad, no saben que la comida viene de la mano del hombre y así, no se asustan, y, sobre todo, no modifican su comportamiento manteniendo de esta forma su miedo natural al hombre y su carácter independiente, el mismo que les permitirá sobrevivir en la sierra comiendo huesos y carroñas de animales muertos, ayudándonos de forma desinteresada a mantenerla limpia y cerrando de manera ejemplar el círculo ecológico basado en “todo se aprovecha y nada se desperdicia”.Todos los días los quebrantahuesos liberados cumplen con este cometido y les debemos agradecimiento y respeto.

    Una vez esparcidos los huesos que les sirven de alimento el 2º equipo se dirige a otro punto de observación, bajo el cerro del Miravete y sobre la aldea abandonada del mismo nombre.
    Con los telescopios y los prismáticos a punto, ambos equipos, conectados por radio, toman notan de los vuelos de los quebrantahuesos, de sus interacciones con otras especies, de sus ejercicios con las alas y de la comida que consumen. Todo es metódicamente anotado y compartido por todo el equipo. Nada de lo que hacen los pollos pasa desapercibido. Es la única manera de adelantarse a un problema y de cerciorarnos de que todo va bien.

    A las 14 h llega el equipo de relevo a ambos puntos. Una vez compartida la información del día, el primer equipo regresa a casa para comer y los pollos quedan en manos de los compañeros que continuarán con la vigilancia y observación de las aves hasta después de la puesta del sol cuando, ya cercanas las 22 h, emprenden el regreso tras haber tomado buena nota del punto exacto donde cada ave va a pasar la noche y asegurarse de que todo va bien.

    Según pasan los días, los quebrantahuesos van desarrollando su personalidad particular y con la exhaustiva observación descrita son perfectamente conocidos por sus cuidadores. Poco a poco irán desarrollando su capacidad para volar, su autonomía y aprenderán a buscar la comida por su cuenta batiendo toda la sierra, limpiándola de cadáveres, ayudando a mantenerla limpia y adornándola con el vuelo más maravilloso que puede hacer ave alguna. Quien no ha visto volar un quebrantahuesos, pájaro de casi 3 metros de envergadura, ave inmensa con silueta de halcón gigante, se habrá perdido un espectáculo inolvidable. Como el que nos ha regalado todos los días Tono, uno de los quebrantahuesos liberados en 2006, vestido ya con el fascinante plumaje del adulto, con la cola más larga, las alas afiladas, el negro azabache del dorso, el pecho anaranjado, su antifaz negro, una combinación llena de personalidad y atractivo. Así es el quebrantahuesos.

    Tono. Fotografía de Rafael Torralba

    Tono, el quebrantahuesos liberado por el programa en 2006, ha sido asiduo en la cueva durante los días de hacking. Así lo fotografió Rafael Torralba, voluntario en la edición 2012.

    Ha sido un placer compartir el trabajo con los compañeros y compañeras, voluntarios (Alfonso, Carlos, Laura, Yurena, Rafa y Emilio) y trabajadores de la Fundación Gypaetus (Luismi, Manu y Alfredo) que he encontrado en el hacking 2012 y a los que le agradezco su entrega y amistad.

    En casa, tras una larga jornada de trabajo.

    Voluntarios y trabajadores de la Fundación Gypaetus compartiendo la cena al final de una larga jornada de trabajo. El hacking también es una experiencia de convivencia y amistad para quienes participan en la cría campestre.

    Me siento orgulloso de ser andaluz cuando pienso que la Junta de Andalucía ha apostado por recuperar el quebrantahuesos para todos nosotros y las generaciones venideras y feliz por haber dedicado un poco de mi tiempo para conseguirlo. Le deseo suerte a todos los quebrantahuesos liberados y ojalá el proyecto continúe con ímpetu los próximos años hasta que consigamos recuperar lo que los hombres extinguimos: el vuelo del quebrantahuesos en Andalucía.