Cuando las lluvias y los fríos llegan a las montañas del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, seguir los movimientos de los quebrantahuesos liberados por el Programa de Reintroducción de la especie en Andalucía se hace más difícil.
Aunque este año está siendo escaso en lluvia, las pocas veces que ha llovido, en las altas cumbres ha sido en forma de nieve, con el agravante de las bajas temperaturas que han causado su transformación en hielo. El seguimiento en estas condiciones se complica, al andar por la montaña o llevas ropa adecuada o el frío te cala hasta los huesos y es duro estar más de una hora en un punto para observar algún ejemplar, con el fin de fotografiarlo y ver la evolución de su plumaje.
La tarea de revisar dormideros se complica ya que las laderas están congeladas.No puedes pernoctar porque las condiciones climatológicas no lo permiten y las tardes son muy cortas. También es cierto que, en esta época, los quebrantahuesos reducen algo sus áreas de campeo y suelen acercarse a zonas más bajas siguiendo la cabaña ganadera que hay en los alrededores de los pueblos de la sierra o en las faldas de la montaña.
En invierno la caza produce en la montaña algunas bajas de las que después, los buitres y con ellos los quebrantahuesos, darán cuenta y por supuesto en períodos como éste, en el que los pastos son escasos, los ungulados silvestres sufren una reducción de la población. Por todo, al quebrantahuesos no le falta alimento para su supervivencia.

Auxiliar de campo hace seguimiento en los Tornillos de Gualay.
Tras dos horas apostado en lo alto de la cuerda de la media anega, justo en la cresta de los torcales de Pedro Cerrillo, el frío duele en el cuerpo por lo que lo mejor es dar media vuelta para echar un vistazo en los torcales del lobo. Justo cuando caminábamos de regreso, por la cañada de la media anega, un águila real hace un picado sobre las cumbres de los torcales de Pedro, para posteriormente subir y volver a picar. Son vuelos de marcaje de territorio, haciendo saber a las aves que vuelan por los alrededores, posibles competidoras, que ese lugar está ocupado y que busquen otro sitio donde estar. Una vez avistamos la Nava de San Pedro, se observan unos buitres que ciclean en una corriente térmica. No hay quebrantahuesos entre ellos, sin embargo, de repente, se aprecia una silueta que cruza entre los buitres y se pierde rápidamente por encima de un pico llamado la Cabeza del Tejo. Ha sido imposible reconocer al individuo dada nuestra situación peroel poco tiempo que hemos podido dedicar a mirarlo, confirma que se trataba de un quebrantahuesos inmaduro.
Momentos después en dirección hacia el Tranco del Lobo, nos cruzamos con dos agentes de Medio Ambiente. Comentan que dos semanas atrás habían observado a un ejemplar durante más de 10 minutos sobrevolando la Nava de San Pedro. Se trata de un adulto, “como los que se veían antes en el parque”, recuerdan. Tras un rato de conversación especulamos que podría ser Tono o alguno de los individuos que se liberaron en 2006 (Faust, Libertad). Los agentes aseguran que el ejemplar no portaba antena, por lo cual podría tratarse de Faust o Libertad, ya que Tono aún porta emisor GPS.
Los agentes de Medio Ambiente tienen un papel muy importante dentro del Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos ya que son los encargados de velar por la seguridad de los ecosistemas de nuestras sierras. Son como agentes de la autoridad, con potestad para tomar muestras y denunciar hechos. Son los protectores de nuestras especies, como lo son los efectivos de la Guardia Civil o de policía en materia ciudadana. Para el Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos en Andalucía son una fuente importantísima de avistamientos ya que ellos trabajan por demarcaciones, tienen perfecto conocimiento del territorio y están durante todas las horas de luz en la sierra. Una vez entrevistados con los agentes decidimos poner fin a una jornada que aunque fría para nosotros, nos ha dejado como siempre, un sabor muy dulce.

Agente de medio ambiente por uno de los barrancos en la Sierra de Castril.





Mica era un ejemplar al que algunos de nosotros habíamos cogido especial cariño, era un “quebranta” que se dejaba ver con asiduidad aunque siempre a cierta distancia, había visitado las 2 cuevas de hacking utilizadas este año y había interaccionado con sus nuevos compañeros. Además tenía un plumaje muy claro que contrastaba fuertemente con su majestuosa cabeza color azabache, lo que la hacía fácilmente identificable.





Todo ha sido bastante frenético en las últimas semanas, de la quietud y la calma de las largas jornadas de vigilancia intensiva de los animales cuando aún no volaban y permanecían en la cueva hemos pasado a una dinámica totalmente diferente, eso sí, repleta de grandes sorpresas y alegrías.







