Hoy es mi último día como voluntaria en el hacking de quebrantahuesos 2012. Mirando el inigualable paisaje que nos brinda la Sierra de Segura rememoro, con una mezcla de alegría y tristeza, los momentos vividos y las sensaciones y emociones que me provocaron. Y digo alegría y tristeza porque siento alegría por haber tenido la oportunidad de vivir esta maravillosa experiencia y haber conocido a todos mis compañeros, ahora ya amigos, con los que comparto mi amor por la naturaleza; y al mismo tiempo tristeza, porque tengo que marcharme y toca la despedida.
Recuerdo mi primer día de trabajo, cuando conocí a las protagonistas de toda esta historia: Viola, Zafra, Marchena y Encina, cuatro pollos de quebrantahuesos que comenzaban la aventura de vivir en libertad. Por entonces habitaban en una cueva preparada para ellas y, desde nuestro “escondite”, las observaba moverse por ella, comer, defecar, acicalarse, aletear e interaccionar unas con otras. Con el tiempo fui familiarizándome con las quebrantas, cada una con su personalidad que se hacía cada vez más patente: Viola, dominante; Zafra, independiente y fuerte; Marchena, apocada y tranquila; Encina, caprichosa y dependiente.
Poco a poco iba forjando un vínculo con ellas y no podía evitar indignarme cuando Encina o Viola picaban y perseguían a Marchena, enternecerme cuando las veía darse piquitos amistosos, emocionarme con sus primeros vuelos o preocuparme cuando se perdieron de vista por primera vez.
Ahora las cuatro vuelan perfectamente y aprenden a buscar comida, a vivir fuera de la cueva.

Viola, volando con un buitre leonado
Resulta increíble que estos pájaros que ahora vemos surcando los cielos sean los mismos que veíamos hace unas semanas dentro de la cueva. En esta etapa del hacking las emociones aumentan, ya resulta emocionante ver volar a nuestros pollos pero hay más. Tono, un quebranta que se liberó en 2006, está visitándonos casi todos los días y nos deleita con su vuelo majestuoso, solo o en compañía de alguna de nuestras protagonistas.

Tono, habitual en la cueva de Los Centenares durante el hacking 2012.
Durante estos vuelos aparece el cernícalo vulgar, que anida sobre la cueva y que ahora está sacando adelante a, al menos, cuatro pollos. El cernícalo intenta proteger a toda costa su territorio y su nido y no se acobarda ante ningún pájaro, ni siquiera ante uno tan grande como el quebrantahuesos, tirándose en picado a atacar a cualquier intruso y permitiéndonos contemplar, de paso, unas escenas impresionantes. Pero no sólo al cernícalo tienen que esquivar nuestros amigos, también al águila real. Una pareja de águilas reales cría por la zona y también defiende su territorio de intrusos. ¡Cómo disfrutamos una tarde viendo a esta pareja de adultos volar con sus dos pollos!
Otra de las escenas que quedará en mi memoria ocurrió ayer por la tarde. Zafra cogió la cadera del esqueleto de una oveja muerta, se elevó con ella entre las garras y la dejó caer al suelo desde una altura considerable. Era la primera vez que veíamos a uno de nuestros pollos hacer esta maniobra para romper los huesos y así poder tragárselos. Resulta maravilloso contemplar de primera mano la fuerza del instinto animal y cómo, poco a poco, se van haciendo cada vez más independientes nuestras quebrantas.
Ahora sólo nos queda la esperanza de seguir viendo a estos animales durante mucho tiempo y que, cuando llegue el momento, encuentren pareja y puedan reproducirse y así poder seguir disfrutando de su imponente presencia en nuestro cielo.













Mica era un ejemplar al que algunos de nosotros habíamos cogido especial cariño, era un “quebranta” que se dejaba ver con asiduidad aunque siempre a cierta distancia, había visitado las 2 cuevas de hacking utilizadas este año y había interaccionado con sus nuevos compañeros. Además tenía un plumaje muy claro que contrastaba fuertemente con su majestuosa cabeza color azabache, lo que la hacía fácilmente identificable.




